Seguimos de aquí

Seguimos con nuestro análisis de bloqueos del escritor enfocado desde el punto de vista de los escritores de textos de rol:

Síndrome del proyecto finalizado: Este síndrome suele darse cuando se finaliza un proyecto de larga duración. Es especialmente frecuente si el proyecto ha sufrido de contratiempos durante su desarrollo, bien en su escritura o bien en el entorno externo del escritor y es considerado por los aficionados como un producto de calidad superior a la normal. Este síndrome hace que el escritor se sienta contento y feliz por haber finalizado con éxito, y que decida estarse un tiempo sin escribir nada. En ocasiones, ese tiempo se transforma en un abandono no reconocido, en el que el escritor piensa que en cualquier momento puede volver a escribir, pero nunca vuelve a hacerlo, viviendo con el reconocimiento del trabajo realizado durante años.

Solución… bueno, lo primero que tienes que pensar es si realmente quieres solucionarlo, porque es posible que descubras que no. Sin embargo, si deseas volver a embarcarte en un proyecto, pero no llegas a saber cual, comienza por textos cortos de ayuda, quizá enfocados hacia el proyecto gordo que entregaste. Internet, hoy en día, facilita perfectamente la inclusión entre los aficionados de material interesante para productos que hayan incluso decenas de años antes. Descubre de nuevo el placer de la escritura y la razón por la que te metiste en proyectos de este tipo. Tarde o temprano volverás a embarcarte en un nuevo proyecto realmente interesante para tu gusto.

Sindrome de procrastinar: Síndrome ya nombrado por un lector del blog, que se define como la ansiedad generada ante una tarea pendiente de concluir. El acto que se procrastina suele ser considerado como tedioso, abrumador, desafiante, etc, etc. Vamos, que no apetece NAAAADAAAA ponerte con ello, y buscas mil excusas para no hacerlo. Que si tengo que ver el correo, que si voy a acabar este capítulo del libro, que si ¡huy, cuando acabe la serie que estoy viendo! Al final, el texto se va quedando parado día tras día, sin avanzar ni un ápice, hasta que llega un momento en algunos casos en los que es abandonado.

La solución pasa por la constancia, y la necesidad de crearte un horario para escribir. Cuando crees dicho horario, no lo hagas pensando en lo que vas a escribir hoy, sino en una planificación a semana vista o, si puedes, haztela periódica (los sabados por la mañana, los martes al salir del curro, etc). Cuando llegue la hora, sientate. Si no te apetece escribir, utiliza ese momento para hacer lo de los diez minutos, y acabarás por continuar con el texto.

(continuara…)



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