Buah! Que verano! O sea… os acordabais de cuando os decía que ¿cómo iba a estar un mes sin escribir?

Pues no he estado un mes, no. He estado un mes y diez días. Y es que el verano ha sido de esos que merece la pena recordar. Pero no por nada especial, sino porque creo que hacía años que no descansaba tanto como lo he hecho estas vacaciones. Y es cierto que eso ha hecho que cierto tema se haya resentido, pero que se le va a hacer. Son cosas que pasan, y en ocasiones, que se necesitan que pasen.

Aunque todavía estoy con el siguiente artículo me gustaría contaros algo que pasó en la última partida, y que no es la primera vez que me pasa.

Aviso, no es un artículo sobre “que debería de hacer”. Cada grupo lo gestionará como considere atendiendo a la dinámica que tenga, y eso es lo que vamos a hacer nosotros. Es, simplemente, la exposición de una realidad que he visto varias veces: el miedo al cambio.

Os voy a poner en contexto:

Estamos jugando una aventura de esas escritas, algo más larga de lo habitual. Llevamos cuatro sesiones y la verdad es que la aventura nos gustó mucho (ya está finalizada). Sin embargo, en esta partida hubo un pequeño tirón de orejas por parte del máster. Veréis, yo llevo a un personaje que…

En serio. Es una de esas desventajas que me salen genial, y que llevo con mucho gusto. El máster, un poco cansado, me dijo “ya está bien, no puedes ir diciéndole a todo el mundo lo que llevas, porque entonces los que os siguen se van a dar cuenta de lo que buscáis…”. (más o menos, que no tengo una memoria prodigiosa).

La verdad es que me fastidió un poco. Me fastidió que fuera el máster el que me lo dijera, en lugar de alguno de mis compañeros, pero si me fastidió no fue porque me lo dijese, sino porque creo que la razón era que quizá podía alterar el final de la aventura. Y es cierto que hay másters a los que le gusta que el guión se siga de principio a fin.

A mi me cuesta. En serio, me cuesta muchísimo mantener un módulo tal y como me lo escriben los autores. Me cuesta tanto que me ha pasado el haber terminado tal y como estaba escrito, y haberme quedado con la sensación de que no lo he aprovechado. Y se que hay jugadores que tras haber jugado conmigo y luego haber dirigido. Y no a todos les ha gustado que haya cambiado cosas. Para mi es una oportunidad perdida no aprovechar los cambios de guión, y para ellos, los cambios son en algunos casos, situaciones tramposas o deux ex machina del máster.

Cada uno gestiona sus aventuras como desea, pero creo que no hay que tener miedo al cambio. ¿Y si nos hubiéramos metido en otro problema por mi bocaza? ¿Y si hubiera aparecido otra facción que buscaba lo mismo que nosotros y que los que nos seguían? ¿Y si hubiéramos generado un problema en la ciudad? ¿Y si…?

Creo que el máster hizo bien. Es su partida (y además me dio px extra por ser bocazas 😀 ) y cada máster tiene su forma de dirigir, que creo que es importante respetar. Pero me fastidió un poco.

Un abrazo, y seguimos leyéndonos.