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La inspiración es una trampa

Hay mucha gente que cree que cuando te pones a escribir es porque, cuando te sientas delante del papel una idea maravillosa te viene a la mente, y puedes ponerte a desarrollarla tal y como te viene. Y que si esa idea no viene, entonces es imposible por lo tanto ponerse a escribir.

Pensar eso es un error.

Las ideas, la inspiración, no se pone en marcha cuando la buscas como si fuera un interruptor que puedes presionar cuando más te apetece. La inspiración es esa trampa que los escritores buscan a través de la maleza, cerrando los ojos cuando la encuentran, para intentar caer en ella. Es ese ramalazo, esa idea que te llega en el momento más inesperado, pero que lleva bastante tiempo rondandonos por la cabeza. Es el final de la campaña de fantasía que estamos escribiendo, al que llevamos meses dandole vueltas, que te viene al leer un libro de novela negra. Es el objeto que necesitas para que los personajes tengan un motivo por el que embarcarse en la aventura mientras estas escuchando en la radio un noticiero. Es la regla que te permite modelar el sistema que vas a aplicar para el combate mientras lees un libro de teoría matemática.

Al igual que a Arquimedes el eureka le vino mientras se bañaba, a los escritores de juegos de rol la inspiración nos puede venir en cualquier momento. Mientras estas hablando con amigos escuchando sus historias, mientras estás dirigiendo una partida el fin de semana y descubres un giro en la aventura que tus jugadores no toman y el escritor de la aventura tampoco. Mientras lees un libro, paseas por la calle o ves las noticias.

Pero no creas en el error de la inspiración por la inspiración. La inspiración viene cuando la trabajas, y como en cualquier ejercicio físico o mental, tan solo la búsqueda continua de soluciones a las necesidades que nos planteamos consigue que nos venga con mayor facilidad.

7 respuestas a «La inspiración es una trampa»

Bueno, entonces tengo que tener varias ideas rondando en la cabeza para tener ese «clic» de la inspiración… interesante.

Es posible que, si tienes varias ideas rondando en la cabeza, no solo tengas el «clic» ese, sino que incluso puedas aprovechar varias de dichas ideas haciendo que sea mucho más interesante el resultado final.

Oí el rumor hace tiempo que el propio Tolkien escribió la primera frase de «El Hobbit» en un exámen de Universidad que estaba corrigiendo (¡supongo que debía estar muy abstraído de su trabajo principal para que brotara eso!) Y que no tenía ni puta idea de lo que era un Hobbit, ni nada… pero ya ves. Si la anécdota es cierta, creo que es muy buena.

Yo puedo decir que sí he escrito ideas durante mis clases en la Universidad. De lo aburrido que estaba, más que nada…

Mi blog de trabajo sobre el Taller de Rol de Pedro J. Ramos
(por si alguien todavía no lo sabe):
http://jdr-por-fasciculos.blogspot.com/

Bueno, la primera fase del Hobbit bien podría haber sido tan solo un par de páginas de resumen.

Estoy seguro de que las ideas que has escrito en las clases han sido más de dos páginas 😀

El problema es, como siempre, continuarlo.

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