Aprovechando que ya he acabado de escribir y programar todas las entradas del “Desafío de los 30 días”, y que he realizado una revisión y actualización de los proyectos que voy a realizar (y terminar), voy a contar una cosa que me da un poco de vergüenza.

Trasgos y Mazmorras no está acabado porque hay una tarea con la que no me apetece ponerme.

Ala, ya lo he dicho.

Es una tarea que no me va a llevar tanto como la gran panzá de maquetar que me pegué en su día, o el programar y modificar los conjuros que me pasó en su día Tiberio. Ni siquiera la recopilación de más de 70 páginas para una campaña de D&D que tengo por ahí pendiente. No. Quizá me lleve un par de tardes, pero es que no me apetece nada ponerme.

Y de unas cosas a otras, se me ha ocurrido hablar de algo que a muchos roleros que quieren sacar adelante sus proyectos les va a pasar. Y es que parte de la procrastinación que nos afecta al terminar las cosas es idea de enfrentarse a dichas tareas.

En algunos, será escribir sobre ambientación. En otros, maquetar. En otros, quizá incluso llamar al diseñador, o a algún colaborador a tu cargo. Cualquier tarea que para ti resulte incómoda es muy probable que acabe por transformarse en una de “esas” tareas. Se alargan, se retrasan, se eternizan, y en algunos casos, estropean la marcha del proyecto. Yo no voy a decirte que tareas son esas, simplemente piensa en ellas y aquí te doy unos cuantos consejos para que sepas como afrontarlas y, por fin, te las quites de encima:

1 – Conoce a tu enemigo

Si es una tarea concreta, es muy posible que este paso no necesites realizarlo, pero para las tareas que lleven más tiempo, es muy recomendable saber exactamente lo que tienes que hacer para resolverla. Ten en cuenta que es muy posible que en algún caso al finalizar dicho análisis te encuentres con que gran parte de la resolución de la misma ya está finalizada.

2 – Presenta el desafío

Ya sabes lo que tienes que hacer, pero ahora el momento es ponerse. Piensa cuando vas a hacerla, ponte fecha y hora, y cuando llegue el momento, quita toda posible distracción de tu alrededor. Si no necesitas internet, no lo mires. Si no es una llamada, pon el móvil en silencio y dale la vuelta. Si no necesitas el ordenador, ciérralo. Create un pequeño ritual que te sirva para preparate para estos momentos.

Por un lado, lograrás evitar lo que nos pasa a muchos cuando hacemos algo por gusto, y es el estar revoloteando alrededor de dicha tarea, sin hacer ni la tarea en concreto ni ninguna otra, sintiéndote defraudado cuando pasa el tiempo y te das cuenta de que has perdido toda la tarde o toda la mañana sin hacer nada.

Y por otro, la afrontarás con más claridad y determinación, sabiendo que en ese momento estas dedicado a dicha tarea.

3 – El cargador se la pistola se ha de recargar

Para las tareas largas, como escribir un capítulo o varios de un manual, maquetar un documento, revisar un texto, etc, ponte una hora en la que vas a dejar de trabajar en esta tarea. Así tendrás una hora en la que sabes que vas a poder hacer de nuevo todo aquello que estas retrasando y que te puede distraer.

Este consejo trabaja sobretodo para temas más… repetitivos. Si en tu caso, la tarea es escribir (obviamente, en el mio parece que no :-P) o hacer algo igualmente creativo, entonces no te pongas hora, o si te la pones, no te pongas alarma. En ocasiones el problema de estas tareas es empezar, y eso significa que una vez empezado el trabajo va fluyendo y fluyendo. Si puedes, continua.

4 – Concéntrate en sacar la pistola del cinturón

Empezar estas tareas cuesta más cuando las contemplas en su extensión. El primer paso es el que más cuesta, así que si tu primer movimiento esta centrado en realizar el primer paso, comprobarás que la tarea se hace más sencilla.

Comienza a escribir la primera linea si es un problema de escritura. Abre el programa de maquetación si se trata de maquetar. Busca el número del contacto si tienes que hablar con alguien. Abre el documento si se trata de revisar. Realiza el primer paso, concentrándote solo en él, y verás como los demás vienen solos.

Tras estos consejos, solo puedo decirte que ánimo. A todos nos cuesta empezar en según que cosas, y todos tenemos algunas tareas que no nos gusta nada tener que realizar. Espero haberte ayudado a que esos retrasos sean los menos posibles.

Por cierto, sobre la tarea que comentaba al principio… que sepas que cuando leas esto ya estará terminada. 🙂



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