«La segunda cuadriga blanca maniobraba para ponerse a su altura, y Scorpus comprendió perfectamente lo que se le venía encima. A su frente estaba ya la tercera cuadriga blanca, y lo siguiente que harían sus rivales sería componetrarse para empujarle contra la Spina.

 

Scorpus alzó la mirada buscando alguno de sus dos compañeros, pero estaban demasiado lejos, tendría que salir de este atolladero solo. Por si acaso, desempuñó con su zurda el pugio mientras entonaba una oración a la diosa Fortuna. Si el carro se deshacía, al menos tendría una oportunidad de cortar las riendas que le amarraban la cintura y que seguirían firmemente sujetas a los caballos. Scorpius había visto morir a demasiados hombres de esa forma.

 

Pero Scorpus había completado vivo más de 20 carreras, y eso no es poco en un juego tan mortal como este. Con calma tensa, se dispuso a esperar algún error de sus rivales. Y supo que Fortuna le sonreía cuando un caballo del carro de su derecha perdió un poco el paso y Scorpus le ganó un metro y medio, suficiente.

Scorpus sabía muy bien que sólo tendría una oportunidad, así que como un relámpago, demostrando lo apropiado de su nombre, lanzó la punta de su látigo a los ojos del caballo blanco más cercano. El pobre animal bajó la cabeza en un gesto de dolor y todo el tiro se bamboleo hacia la izquierda, hacia él.

 

Aprovechando la cercanía, el griego lanzó una cuchillada con su pugio, arañando y sacando algo de sangre del cuello del caballo. Al sentirse herido, el pobre animal giró histérico en dirección contraria, chocando con sus compañeros y no tardando en formar un nudo de caballos que acabaron embestidos por su propio carro mientras el corredor blanco salía despedido. Al menos a este las riendas le servirían para no irse muy lejos.

 

El público rugió emocionado, para alivio de Scorpus. Lo que había hecho no era muy deportivo, en la Hélade le habrían descalificado. Pero esto era Roma, y en Roma el público manda. Ahora, el carro blanco que tenía delante no podría echarle contra la Spina sin su compañero. Scorpus pensó que tal vez moriría en esta carrera, pero todavía no.»

Roma es un juego de rol que será publicado en breve por Ludotecnia, dentro de su línea Cliffhanger, y que ha sido escrito por un servidor de ustedes y de la diosa Fortuna. 🙂



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