La forja de Alek es un local que lleva en funcionamiento desde que el padre de Alek, Kordo, la puso en marcha desde hace mucho tiempo. Antiguamente era solo una herrería donde se realizaban los encargos. Con la crisis, estos descendieron, así que Kordo comenzó a realizar distintos objetos en su tiempo libre, que su mujer e hija vendían en una pequeña tienda que construyeron junto al edificio. Cuando tuvo la edad necesaria para poder hacerlo, Alek comenzó como aprendiz en la forja, y actualmente es el dueño del negocio.

Lleva tanto tiempo en Madera Solitaria que conoce gran parte de las historias que corren y han corrido por los alrededores. Muchos aventureros pasaban por la forja para recuperar parte del equipo dañado en sus incursiones y aventuras cuando su padre estaba al cargo de la misma, y Alek escuchaba embelesado las historias que estos contaban mientras esperaban al último pulido o afilado. Actualmente, sigue escuchándoles, solo que ahora es él el que muchas veces aconseja a aquellos que le piden su opinión para aventurarse en el bosque.

En los últimos tiempos la forja ha comenzado a ver como los encargos y las ventas aumentaban, así que Alek contrató a dos chicos como aprendices hace un par de años. Turnándose, uno de ellos aprende los rudimentos de la forja mientras el otro se encarga de vigilar la tienda y atender a los clientes.

En la tienda se pueden conseguir todos aquellos objetos típicos de una herrería, además de algunos manufacturados que Alek ha ido viendo que se vendían bien. Un ejemplo son las cañas para pescar. En lugar de ceñirse al anzuelo, Alek vende cañas de pescar completas, de muy buena calidad, y que incluso algunos vendedores adquieren para vender en otros pueblos.



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