Pocos personajes están lo suficientemente locos o desesperados como para convertirse en acólito del Innombrable. Incluso entre los que lo están, muchos ni si quiera saben cuáles serán las consecuencias de su acto.

La servidumbre al Innombrable viene acompañada de desgraciadas ventajas para el que busca venganza, y de horrendas posibilidades al que es empujado por la locura. Un acólito del dios es capaz de provocar enfermedades contagiosas que asolan regiones, pestes y plagas varias.

Sin embargo, estas ventajas no vienen solas. Cada mes que un personaje sigue al Dios Pestilente este se cobra la sumisión del acólito mostrando su huella en el cuerpo de su seguidor. El Máster ha de decidir cual de las siguientes huellas y deformaciones deja el dios en su acólito. Puede elegirlas según crea conveniente o tirando un d20 y mirando el resultado en la tabla.

Tabla de deformaciones del Innombrable

Tira 1d20 Resultado
1-2 Herpes
3 Llagas en las palmas de las manos
4 Bulbos oscuros en las ingles o sobacos
5 Laceraciones en la espalda
6 Perdida de 1d20 uñas
7 Babeo continuo
8-9 Pérdida de 1d6 falanges
10 Calvas en el cuero cabelludo
11 Problemas en los ojos
12 Perdida de 1d4 dientes
13 Protuberancia en el cráneo
14-15 1d4 heridas abiertas
16 Labio leporino
17-18 Verrugas
19 Pústulas en el rostro
20 Tira dos veces en esta tabla

Herpes: Pústulas y heridas alrededor de los labios y la boca. Esta enfermedad es difícil de ocultar, y todos aquellos que la sufran sufren un penalizador de -1 a su CARisma. Cualquier personaje cuya saliva entre en contacto con la saliva del acólito (mediante un vaso, un cubierto, un beso… algunos acólitos especialmente retorcidos han llegado a obligar a sus víctimas a abrir la boca para escupirles dentro) podrá acabar contagiado con esta enfermedad si no supera una TS por CONstitución contra una dificultad igual a 10+nivel del acólito del Innombrable.

Llagas en las palmas de las manos y de los pies: Cualquier personaje que sufra esta malformación descubrirá que en las palmas de sus manos y pies aparecen múltiples llagas, dolorosas y malolientes. Estas llagas son fáciles de ocultar con unos guantes que le cubran desde los dedos a la muñeca. A causa de los dolores que provoca esta enfermedad, el personaje verá reducida su tasa de movimiento en 2m y verán reducida en -1 su DEStreza.

Bulbos oscuros en las ingles o sobacos: Al principio parecerán simples granos, que irán creciendo hasta el tamaño de huevos de gallina. En ese momento comenzarán a tomar un color oscuro, provocado por la sangre y el pus. Se mantendrán ahí hasta que sean sajadas, apestando, salpicando y supurando. Desgraciadamente, cortarlas no sirve de nada, pues al cabo del tiempo (semanas, tal vez) vuelven a salir. Aquellos personajes que sufren de bulbos, perderán permanentemente 1 punto de DEStreza.

Laceraciones en la espalda: A lo largo de la espalda se van produciendo laceraciones, que comenzarán siendo pequeños arañazos pero que a las pocas semanas aparentarán ser como latigazos sangrantes. Cualquier personaje que sufra estas malformaciones sufrirá +1 punto de daño cada vez que sea golpeado por la espalda.

Perdida de 1d20 uñas: El personaje perderá 1d20 uñas a lo largo de las siguientes cuatro semanas. La perdida de cada una de esas uñas se producirá en el momento en el que decida el DM. La caída de cada uña se produce sin dolor y casi sin sangre, pero su herida no llega a curarse nunca.

Babeo continuo: El personaje que sufra esta deformación es incapaz de tragar toda la saliva que produce su boca. Mientras mantiene la boca cerrada puede pasar desapercibido. Sin embargo, cuando la abre para hablar, para comer o al dormir, un hilillo de baba comienza a caer por la comisura de sus labios. Un personaje que babea continuamente tiene problemas para influir en otros personajes, sufriendo un penalizador de -1 a CARisma. Algunos personajes sufren esta maldición varias veces, la cantidad de saliva que produce se incrementa bastante. El acólito no deja de babear ni si quiera con la boca cerrada, dejando escapar un hilillo continuo de su boca.

Pérdida de 1d6 falanges: El personaje comienza a sufrir unos dolores horrendos en los ciertos dedos, tanto de las manos como de los pies (a elección del Dungeon Master), dolores que duran 1d5+3 días. Durante ese tiempo, las articulaciones entre la primera falange y la segunda de los dedos afectados comienzan a perder el color, volviéndose completamente blancos en dos días, y perdiendo paulatinamente el sentido del tacto en dichos dedos. Posteriormente, hasta la finalización del periodo, dichas falanges se separan como si nunca hubieran pertenecido a esa mano (o pie). Si el personaje es afectado de nuevo por esta deformación, y alguno de los dedos coincide, perderá la segunda falange. Si se vuelve a repetir, perderá la tercera falange, y por lo tanto, el dedo entero. Si le faltan dos dedos de una mano (y ninguno de ellos es el pulgar) el personaje sufre un penalizador de -3 a cualquier acción realizada con dicha mano. Si le faltan tres dedos o el pulgar, el penalizador será de -8, y si le faltan cuatro o más dedos, no podrá agarrar objetos.

Calvas en el cuero cabelludo: Un personaje con esta malformación verá como su pelo cae a mechones, mostrando calvas en el cuero cabelludo. No es una simple calvicie, sino una serie de áreas libres que producen una sensación extraña y antinatural. Por mucho que lo intente, esas calvas no podrán disimularse fácilmente arreglando el resto del pelo para taparlas. Un segundo estado de esta malformación causa que el pelo continúe cayendo hasta quedar tan solo unos pocos mechones. El cuero cabelludo, además, comienza a mostrarse llagado. Un personaje que no consiga disimular sus calvas mediante una capucha, un buen sombrero o algún elemento semejante, sufrirá un penalizador de -1 a su CARisma.

Problemas en los ojos: El personaje comenzará a notar que sus ojos lagrimeen continuamente. Estos personajes son fáciles de reconocer porque se pasan el día secándose los ojos. Además, tras el ojo notará una especie de pulso que en ocasiones se vuelve doloroso. Si el personaje vuelve a sufrir esta maldición, notará como además de las lágrimas sufre síntomas de herpes alrededor de los párpados, y en última instancia, un orzuelo le cerrará uno de los ojos casi por completo. El pulso, que hasta ahora era tan solo molesto se volverá doloroso intermitentemente. Si el personaje sufre el tercer estado de esta malformación, el ojo que se encontraba cerrado por el orzuelo se licua, disolviéndose en un grumo blanco muy desagradable. El personaje ya solo dispone de un ojo para ver. Y eso le provocará un penalizador de -5 a cualquier tirada de Sentidos relacionada con la vista.  El personaje tuerto sufrirá un penalizador de -1 en sus tiradas de ataque cuerpo a cuerpo y de -5 en sus tiradas de ataque a distancia.

Perdida de 1d4 dientes: El personaje, a decisión del Dungeon Máster, pierde 1d4 dientes, que sangran abundantemente en el momento en el que se sueltan de la boca. El personaje pierde 1 punto de CARisma ya que esta maldición parece tener predilección por los dientes más visibles. Posteriores estados de esta malformación continúan la pérdida de más dientes, y las pérdidas de puntos de CARisma, hasta un máximo de -4 puntos de CARisma. Un personaje sin dientes no puede alimentarse de comida sólida.

1d4 heridas abiertas: El personaje comienza a ver como en su cuerpo se abren 1d4 heridas sangrantes en distintas partes de su cuerpo. Aunque la sangre que sale no es demasiada, estas heridas no se curan por si solas, y el personaje perderá 1 punto de vida diario por cada dos heridas que tenga. Si el personaje sufre un nuevo estado de esta malformación, volverán a surgir en su cuerpo 1d4 heridas adicionales.

Labio leporino: El labio superior del personaje comienza a partirse por el centro, con una profundidad de apenas un par de milímetros. De esa herida manará unas pocas gotas de sangre y pus, sin llegar a cerrarse nunca, por lo que el personaje ha de estar continuamente lamiéndose los labios o limpiándose. Si el personaje vuelve a sufrir esta maldición, la incisión se le abre otros dos milímetros, haciendo más visible la malformación.

Verrugas: Una zona del cuerpo, normalmente la espalda o el pecho, comienza a llenarse de verrugas, de alrededor de medio centímetro de tamaño y perdiendo permanentemente 1 punto de CARisma. Posteriores estados de esta maldición podrían hacer crecer las verrugas de dicha parte, aumentar su densidad o aparecer en otras partes del cuerpo, pudiendo perderse hasta un máximo de 3 puntos de CARisma. Cuando aumentan a un tamaño superior a un centímetro, las verrugas comienzan a desarrollar vello, volviéndolas más desagradables.

Pústulas en el rostro: El rostro del personaje se ve parcialmente cubierto de pústulas y granos supurantes que revientan esporádicamente, dejando salir un rastro de sangre y pus que resbala piel abajo, a la vez que cierto olor a podredumbre flota unos instantes en el aire. El personaje que sufre esta malformación obtiene un penalizador de CARisma -1 que es efectivo entre aquellos personajes que puedan verle el rostro.

Si juegas con las reglas opcionales de Aspectos, has de considerar cada una de estas maldiciones como un Aspecto en sí mismo.


banner