Aunque lo parezca en el anterior artículo de coaching, las etapas del proceso creativo reales en los juegos de rol no es un proceso lineal. No hay ningún proceso creativo que cumpla estrictamente con las condiciones que se requiere para ser un proceso lineal, pero especialmente en los juegos de rol este proceso es todavía más tortuoso, dependiendo del proyecto que se esté desarrollando. Empezar con la fase de preparación, seguir con la de incubación, proceder a la del descubrimiento y terminar con la de la escritura es, persé, imposible de conseguir, por muy ideal que sea.

Imaginemos este caso, el caso idoneo, como si fuera una linea recta que va transcurriendo a lo largo de las distintas fases. Desde el punto inicial al punto final va avanzando sin trabas, sin volver atras, sin parones. Para alguien que tenga una capacidad creativa bastante entrenada y vaya desarrollando varios proyectos “mas o menos a la vez” al final tendría una serie de lineas rectas que empezarían en distintas épocas, que tarde o temprano irian pasando por las distintas fases hasta completarse.

Pero vosotros, lectores, y yo, sabemos que no es así, así que vamos a acercarnos un poco más a la realidad. Una segunda aproximación sería la de imaginarnos una linea continua que se va cerrando en un circulo similar al dibujo que se produce en la concha de los caracoles. Algo similar a esto:

FasesProyecto

Esta sería una aproximación mas fiel a la realidad, aunque adolece tambien de no ser completamente cierta. Es una aproximación que si se cumpliese, tampoco estaría mál como vida ideal de un proyecto de un juego de rol. Si al finalizar cada una de las vueltas de 360º nos encontrasemos con algo terminado, tendriamos un producto en constante evolución. Ojo, no digo que no existan juegos de rol en constante evolución, sino que no tienen un desarrollo tan limpio.

Vamos a dar un segundo paso que nos acerque más a la realidad del desarrollo de un juego de rol. Volvamos a la linea recta del principio. Comenzamos la fase de preparación, incubación, descubrimiento y comenzamos a escribir. El proyecto esta en fase de escritura, por lo tanto, no debe de quedar mucho, ¿verdad? Error.

Estamos al principio del proceso de escritura, y en este momento hemos finalizado la introducción y estamos con el capítulo de las razas. Sin embargo, mientras estamos escribiendo las razas, nos damos cuenta de un problema en el sistema tan genial que teníamos pensado. Choca con el sabor que queremos imprimir en las razas. Bueno, pues lo vamos pensando, mientras vamos desarrollando las razas del juego. Sin embargo, nos atascamos. Las ventajas de las razas. No habíamos pensado en ellas. Vaya… voy escribiendolas. Espera, para poder hacer los clérigos, tengo que tener una serie de dioses, y no había caido en ellos. Bueno, pues los voy desarrollando, aunque para eso tenga que tener en cuenta parte de la historia y ambientación, en la que no quería meterme de momento. Y, obviamente, tengo que probar todo lo escrito, que nos da nuevas desviaciones en nuestro sistema, obligandonos a reescribir parte de lo escrito.

Al final, el esquema lineal que tenemos y que tan limpio nos parecía, se transforma en una especie de linea gorda que recorre cada una de las fases del proceso creativo, de la que surgen numerosas ramas y subramas que se desplazan a lo largo del proyecto principal, abriendo nuevos caminos, retrocediendo pasos, creando a su vez en esas ramas nuevos proyectos, que se desvían del principal para evolucionar en otros, etc, etc, etc. Vamos, el caos total.

Así que vamos a tener que encontrar un orden dentro de todo este caos, o nunca podremos avanzar.



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