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Una breve historia de los juegos de rol en España, la lenta decadencia (1994-1998)

Un chiflado asesinó a un pobre hombre en una parada de autobús. Durante el juicio, su defensa intentó utilizar como «atenuante» que se encontraba «bajo los efectos de un juego de rol«. Como si estuviera drogado.

El juez, hay que reconocerlo, hizo bien su trabajo. Se informó mínimamente de qué era eso de los juegos de rol y desechó por completo el argumento de la defensa. El auto judicial, una pieza clave en cualquier defensa del rol, especifica claramente que los juegos de rol no tienen ninguna influencia sobre la capacidad para discernir la realidad de la ficción de una persona. Y, por lo tanto, no habían tenido nada que ver con aquel crimen.

Desgraciadamente, la prensa no se comportó con la misma profesionalidad.

Muchos roleros tuvimos que vivir momentos bochornosos, como cuando en Antena 3 se afirmó que los juegos de rol estaban ligados a «movimientos neonazis» o cuando en Telecinco tuvimos que escuchar que el rol destruía la personalidad de los jugadores hasta el punto de que estos se sumían en una situación de completa sumisión con respecto al máster.

Se puso de moda hablar de los «macabros juegos de rol». Para los más jóvenes que no lo recuerden bien, deciros que pasó algo parecido al caso reciente de la gripe porcina, o hace unos años el asunto de «los perros asesinos» o antes todavía la caída de «los aerolitos»… Pero con la diferencia de que entonces la gente estaba menos acostumbrada a las películas montadas por la prensa y se lo creía todo.

Nos hizo mucho daño. Durante muchos años, era común ver el titular «la policía no descarta un macabro juego de rol» en ese tipo de crímenes en los que la policía no tenía ni puñetera idea de lo que había pasado y no descartaba nada.  Generalmente, al final acababa descubriéndose lo que había pasado y jamás tenía nada que ver con los juegos de rol, pero lógicamente nadie escribía un titular del tipo «al final, no era un juego de rol».

Parece ser que, desde un punto de vista comercial, no se notó mucho al principio. Como ya comenté, yo viví aquellos tiempos como «aficionado de a pie», pero por lo que cuentan los sabios, las ventas no bajaron espectacularmente… de hecho, parece ser que durante los primeros meses hubo un morboso repunte, pero algo se rompió en el mercado del rol.

Una persona que fue tendero en aquella época me dijo una vez que «antes las madres venían con la lista de juegos que sus hijos le habían pedido para los reyes… eso se terminó». Un grupo de amigos míos, en Oviedo, se encontraron con que les negaban el acceso al centro social en el que siempre jugaban porque los juegos de rol «incumplían las normas del centro». Cuando le llevaron la normativa del centro social y preguntaron a la alcaldesa de barrio cual era la norma exacta que estaban incumpliendo, esta les señaló el artículo en que se prohibía entrar en el local «con armas blancas».

La paranoia se desató por todas partes. Las librerías generalistas que antes vendían juegos de rol empezaron a devolver los pedidos. Todos teníamos amigos a los que sus padres les habían prohibido jugar a rol. Mi madre, afortunadamente para mí, fue mucho más razonable. Pero aún así quiso jugar una partida conmigo. Por si acaso :).

No resulta casual que el Fanhunter (Farsa’s Wagons, 1992) fuera uno de los juegos de más éxito por entonces… un juego ambientado en una distopía en la que los juegos de rol (entre otras muchas cosas) habían sido prohibidos.

Durante muchos años, cada vez que le decías a alguien que jugabas a rol, automáticamente tenías que dedicar varios minutos a explicarle que no era algo peligroso. Normalmente, no lo conseguías :). Los juegos de rol se convirtieron en un tema tabú. Algo que no se comentaba a no ser que tuvieras una cierta confianza. A veces escuchabas comentarios por lo bajini en plan «ese juega a rol».

Sólo de unos años para acá, parece haber terminado esta locura. La verdad es que, ahora que apenas lo sufrimos, cuesta recordar lo realmente caro que nos salió aquel incidente. Es tradición considerar que este crimen inició la decadencia. En realidad, yo creo que el rol habría entrado en crisis igualmente sin ello, así como sucedió en otros países (aunque muchos de ellos sufrieron sus respectivos «crímenes del rol», en EEUU por ejemplo hay quien relaciona a los juegos de rol con los suicidios adolescentes). De hecho, tengo la sensación de que la decadencia ya se había iniciado. Pero no cabe ninguna duda de que el «asesinato del rol» o, mejor dicho, el trato que la prensa dio a aquel tema provocó mucho de lo que vino después.

No fue, en cualquier caso, una crisis brusca. ¡La revista Líder de aquella época estaba hablando de alcanzar los 2.000 inscritos! (cifra que le permitiría asentarse en la distribución de quioscos).

La Dragón, por su parte, hablaba de que las cosas iban bien, pero que en cualquier momento podría venir una crisis, como ya había sucedido en Francia poco antes… De hecho, una de las últimas editoriales de la Dragón que recuerdo hablaba de que tal crisis ya había llegado.

Una gran importancia tendría la aparición de un nuevo tipo de juego llegado, como no, desde EEUU. El Magic (Wizards of the Coast) surgió en yankilandia en 1993 pero no tuvo una repercusión realmente importante sobre España hasta la Tercera edición, unos años después.

El Magic tuvo un éxito tan espectacular que inauguró una burbuja basada en las cartas. Todas las grandes casas americanas empezaron a publicar cartas, y la moda llegó rápidamente a España. Además de publicarse el Magic (Martinez Roca) se publicó en castellano el Doomtroopers (M+D) basado en el universo de Mutant Chronicles; el Spellfire (Zinco) basado en el AD&D; el Mythos (JOC) basado en La Llamada de Cthulhu; el Señor de los Anillos (JOC) e incluso un juego de producción nacional, el Ira de Dragón (Fournier) un juego al que podríamos definir como un clon del Magic, pero mucho peor equilibrado, aunque mejor ilustrado (los dibujos de Magic, entonces, estaban muy lejos de lo que han llegado a ser).

Al igual que sucedió en EEUU, hubo un momento en el que parecía que los juegos de cartas iban a volver de oro a todos los que invertían en ello… pero después no fue así, dejando a infinidad de empresas al borde de la quiebra.

Por aquella época, y por motivos que no conozco, Ediciones Zinco perdió la licencia de los cómics de DC (Batman, Superman, línea vértigo…), lo que le supondría un quebranto económico del que jamás se sobrepondría. Pero lo más importante para nuestra afición sucedió en EEUU. Wizards of the Coast adquirirá TSR y parece ser que intentan imponer que aquellos que tengan los derechos de Magic sean los mismos que tengan los de el D&D en todos los países (en el caso de España, los derechos del Magic los tenía Martínez Roca).

Tras varias negociaciones, Zinco acabó cediendo los derechos de AD&D a Martínez Roca y se retirará definitivamente del mercado de los juegos de rol, abandonando el resto de sus líneas.

JOC Internacional en cambio, intentó compensar su descenso de ventas de juegos de rol invirtiendo en cartas. Principalmente, publicó Mythos y El Señor de los Anillos, el primero era de Chaosium y el segundo de ICE (ambas editoriales estadounidenses acabaron teniendo serios problemas a causa de estos juegos). Tanto Mythos como El Señor de los Anillos JCC tuvieron una buena acogida inicial, probablemente a causa de su novedad y de la gran cantidad de friquis de ambas ambientaciones. Pero, desgraciadamente, esos primeros compradores no siguieron jugando, especialmente en el caso de Mythos

Por otro lado, JOC malinterpretó sus primeros datos de ventas y se lanzó a invertir en muy ambiciosas reediciones y ampliaciones de unos juegos que tenían menor mercado de lo que ellos pensaban. Los friquis que compraron los primeros sobres por curiosidad o por los dibujines, no compraron las ampliaciones y JOC se encontró con un inmenso stock de cartas que no podía vender.

Yo creo que esta época fue la primera en que empezó a hablarse de «el final de los juegos de rol», y no ha dejado de hablarse de ello hasta ahora. Sin embargo, había todavía mucho movimiento.

Poco a poco habían ido surgiendo las primeras tiendas especializadas. Y desde una de ellas, Arte 9 surge Distrimagen, una nueva distribuidora.

Distrimagen comenzaría distribuyendo La Factoría, M+D, Kerykion, Larshiot y Ludotecnia. La nueva distribuidora apostó fuertemente por el Magic, cuando nadie lo conocía todavía, y con tan poderoso impulso, Distrimagen se asentaría firmemente en el mercado.

Desgraciadamente, de las editoriales que iniciaron Distrimagen, sólo se mantendría activa La Factoría. Alguna fue absorbida (M+D), otras desaparecerían (Kerykion, Larshiot) y Ludotecnia dejaría de publicar novedades por muchos años… Lo cierto es que se cuentan historias de terror sobre las acciones de Distrimagen en aquella época.

Por si fuera poco, La Factoría se hizo con la exitosa licencia de Vampiro, que marcaría todo una época en los juegos de rol. Lentamente, y de la misma manera que estaba sucediendo en EEUU, el Vampiro y el resto del Mundo de Tinieblas se convirtieron en los juegos de rol más vendidos en España, desbancando al AD&D que había entrado en una larga decadencia. Durante muchos años, hablar de rol casi era hablar de Vampiro. Las secciones de juegos de rol estaban inundadas por suplementos de Mundo de Tinieblas, los vivos que se jugaban estaban casi todos ambientadas en el Mundo de Tinieblas y se escuchaba a gente decir cosas como «yo empecé a jugar con un juego de verdad, empecé a jugar con Vampiro». Estoy seguro de que esa misma gente ahora negaría haber dicho algo así jamás de los jamases 🙂

La Factoría entonces entabló una batalla contra JOC en el intento por desbancar a la que hasta entonces era la principal editorial del mundillo. Fue una guerra un tanto sucia en la que la revista de la Factoría (la Dosdediez) criticaba duramente los juegos de JOC… mientras la editorial pujaba por ellos en el mercado internacional para quitárselos a su competidora. Especialmente sonada fueron las compras de Deadlands y de Elric, las últimas licencias en manos de una agonizante JOC, que perdió sus derechos poco después de publicar sus básicos.

En esta época se inició una carrera visual que todavía no ha terminado. Desde entonces, cada nueva editorial ha pujado por mostrar un producto con mejor maquetación. Poco a poco, el mercado ha ido basculando desde el «lo importante es el texto» hasta «se vende por los ojos».

Desde luego, La Factoría era una editorial que hacía unas maquetaciones mucho más cuidadas y bonitas que los famosos «doble columna» de JOC. Aunque lo cierto es que todo el mundo editaba mejores maquetaciones que JOC, no me resisto a citar el Mekton (M+D, 1997), un juego estéticamente muy adelantado a su tiempo o el Kult (M+D, 1994) una de esas obras maestras que juntan un gran juego con una maquetación magnífica. Kult tenía un sistema manifiestamente mejorable, pero una ambientación impresionante que muy pocos juegos han llegado siquiera a atisbar.


Quizás por la falta de ideas o por la precariedad económica, tanto Zinco como JOC, las editoriales que habían marcado la Edad de Oro, empezaron a publicar productos de cada vez peor calidad. Especialmente triste fueron los trabajos que JOC realizó con el Deadlands y Zinco con Planescape (un escenario de juego para AD&D) dos buenos juegos que recibieron un trato deplorable. Como anécdota comentar que al bestiario de Planescape le habían dedicado tan poca atención que los bichos aparecían según su orden alfabético… en inglés. En 1998, ambas editoriales cierran sus puertas. Ya nada volvería a ser lo mismo.

Visto con perspectiva, está claro que JOC cometió muchos errores. Desde su política de edicción «en dos columnas» que dejó rápidamente a sus libros estéticamente muy atrás, hasta elecciones comerciales bastante discutibles. Aunque quizá el caso más palmario sea el del Oráculo (1992) que es, simplemente, el peor juego de rol que jamás he leído.

Existen historias sobre otra serie de errores de JOC, como el permitir a Distrimagen quedarse con la distribución de Magic porque no creían que tuviera futuro o el de considerar que el AD&D no se vendería nunca bien en España y no adquirirlo cuando tenía un precio realmente asequible. No sé si hay algo de verdad en estas historias. Sin embargo, JOC y Ediciones Zinco, con sus muchos errores, fueron el intento más serio por asaltar el «gran mercado». Después lo intentaría Devir, pero ya sería demasiado tarde.

Visto en perspectiva, este periodo fue, probablemente, el que configuró el mercado actual de juegos de rol. En este tiempo se dieron los primeros pasos en Internet, especialmente de mano de la lista de correo LCJR (luego rebautizada como Esencia), aunque hoy queden pocas personas en esa lista de correo que estuvieran en sus inicios.

Durante estos años, se configuró el formato de tienda especializada. Ya existían durante la Edad de Oro, pero el hecho de que las librerías generalistas rechazaran los juegos de rol y el gran éxito comercial del Magic, con sus torneos, permitió que cada vez más tiendas friquis fueran rentables.

Ya que se mencionan las cartitas, creo que es justo recordar que siempre se ha acusado al Magic de reducir el número de roleros, y es probable que al principio fuera así. Pero creo que mirándolo con perspectiva, en su conjunto, el Magic ha sido algo muy positivo para el rol. No sólo creo que más personas han conocido los juegos de rol gracias al Magic de los que han dejado de jugar por culpa de él, sino que además es evidente que sin el Magic, muchas tiendas especializadas no habrían podido sobrevivir, dejando a los roleros sin suministros. La antigua polémica sobre el Magic deberíamos zanjarla, creo, a favor de él. Y esto os lo dice un tío que tan sólo ha jugado un par de partidas al Magic y jamás ha tenido su propio mazo 🙂

La afición se vio afectada por el mismo pesimismo y pasividad que envolvió al mercado. Las jornadas que habían tenido una gran repercusión durante la Edad de Oro (Las JESYR, los Dias de Joc, las Gen Con…) fueron dejando de celebrarse. Los fanzines llegaron casi a desaparecer, con notables excepciones como La Rosa Negra o Drakkos. Las páginas web dedicadas a los juegos de rol eran tan pocas que en 1998 yo presumía de tener en mi disco duro una copia de TODOS los artículos sobre rol que había en castellano. Tengo la sensación de que los que entonces eramos chavales, estábamos demasiado bien acostumbrados y preferíamos mantenernos pasivos, con lo que no se produjo el necesario relevo generacional y según «los antiguos» fueron cansándose de tirar el carro… el carro dejó de moverse.

La lenta decadencia finalizó en una crisis como jamás hemos vivido en el mundillo del rol hispano. Pero eso será otro día.

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No puedo estar más de acuerdo con todos tus comentarios. Te cuento un poco mi experiencia.

Como tú he vivido toda la historia en primera persona, como un simple aficionado. Hubo un tiempo en que todo le mundo venia a preguntarme si en mis partidas de rol habíamos matado ya a alguien o no. Que te voy contar.

Compramos el Magic antes de un verano y cuando pasó, volví a Valhalla (igual hasta coincidíamos) y me encontré con que nadie coleccionaba figuritas o miraba las ultima novedades de importación. Había un montón de personas que habían tomado la tienda e intentaban venderte las cartas, y eso que todavía estaban en inglés. Ese día guarde mi cartas, yo era un jugador no broker de bolsa. Seguimos jugando al Jihad que tenía más chicha y no hacia falta tanta especialización. Es cierto que un tiempo relativamente corto medio instituto estaba por los pasillos jugando al Magic, pero yo creo esa gente luego jugara «al rol».

El vampiro ya lo conocí en la universidad, creo que hasta jugué en alguna partida en la que estaba Kano. Conocí un muchos forofos que si les decías que tu eras más del D&D te miraban como raro. Yo tuve suerte y un buen amigo, era un master excelente y jugué unas de las mejores partidas de rol que recuerdo. Pero joder, no era mismo.

Bueno ya tienes un fan de la serie esperando el siguiente articulo.

Vaya, vaya, vaya… así que Kano jugaba a Vampiro, mira tú lo que se entera uno 😀

Gracias por tu aportación, Mansioni, es curioso ver como al final todos pasamos por unas experiencias tan parecidas 🙂

Yo no he jugado nunca a Vampiro.

Que no es que me retuerza ni nada por el estilo, pero es que no he jugado nunca. De hecho, tengo el manual de Vampiro y el del Hombre Lobo y me los compré en plena crisis del rol porque salían pocas cosas, yo quería tener algo y la única cosa que había y no tenía eran ambos manuales. Recuerdo que salí de la tienda con los básicos de Vampiro, Hombre Lobo y el Aquelarre de color que comentas en el siguiente artículo.

De hecho, me hubiera gustado jugar, pero lo mas cerca que estuve fue una partida que se montó en delegación y en la que estuve como espectador unos… quince minutos.

Me ha gustado mucho el artículo, ha sido como revivir de nuevo mis años mozos XD.

Yo también tuve que explicar a la gente que con los juegos de rol no matábamos gente, mi madre fue comprensiva pero conozco gente a la que le tiraron los libros…

Y sí, cuando llegaron Magic y Vampiro me parecieron curiosos, pero yo era un enamorado de RuneQuest y los juegos de JOC. Ni siquiera me metí demasiado en el tema AD&D, aunque mi hermano sí se compró unos cantos libros.

Al final, como muchos otros, el final del siglo XX me pilló en dique seco. Pero entonces comenzé a comprar rol de importación en las tiendas especializadas, a intervenir en foros y listas de correo, a descubrir todo lo que Internet podía ofrecer a un friki de los juegos de rol… y entré en el siglo XXI más activo que nunca 😀

Creo que mi historia es muy parecida a la de muchos «veteranos». A ver qué nos cuentas en la siguiente entrega 🙂

Buah, tío, al cantidad de juegos de joyas que fueron a parar al basurero por aquellos tiempos… Aquella época fue nuestra «quema de la Biblioteca de Alejandría» particular 🙂

Yo el crimen del rol lo sufrí bastante en mis carnes.
Primero porque tenía amigos que estaban en el mismo club de rol que Rosado.
Segundo porque solía frecuentar una discoteca regentada por el hijo del finado, y llena de góticos jugadores de vampiro (aunque alguna vez oí al hijo hacer algún comentario sobre lo bien que le había venido la notoriedad y demás).
Tercero, porque a mi madre, que siempre le había parecido que su hijo «jugaba a juegos muy intelectuales, porque se lleva muchos libros en la mochila para jugarlos», pasó a decir que «creo que tienes mucho vicio con eso del rol».
Cuarto, porque incluso a mi hermana le preguntaban sus propios compañeros de trabajo algo reticentes si «en tu casa no teneis miedo porque tu hermano juega al rol».
Quinto, porque en el centro de juventud, dónde llevabamos años acudiendo, teniendo una sala propia y presupuesto anual para jornadas, pasamos a compartir una sala comunal y a dejar de recibir subvenciones.

En otro orden de cosas sobre este artículo. El Señor de los Anillos de Joc, el juego de cartas, ha sido el único JCC que he coleccionado.
Le dí al Magic como todos, pero nosotros «interpretabamos» a los magos que combatian (de eso va el Magic, de dos magos enfrentados en combate mágico). Me acuerdo de un amigo que tenía un mazo verde y se llamaba «Los ICONA Warriors», o mi famoso mazo rojo de Rumata, Mago Escarlata.
Y nos jugabamos el ante, con está mandado (pedazo de dragón dorado que perdí una vez. snif).
Aún guardo 3-4 mazos hechos, por si apetece una partidilla por diversión.

El tema del comentario de las prácticas poco «licitas» de Distrimagen sobre sus competidores: pues si, yo las he visto muy de cerca.
Antaño tenía amistad con varios de los dependientes de las tiendas de Arte 9 y ví de primera mano como Distrimagen/Factoría usaba y abusaba.
Los primeros rol en vivo de vampiro en Madrid, organizados por aficionados, eran «absorbidos» por Poujade para autopromoción de sus productos.
Y una nota curiosa respecto al Magic. En cierta ocasión, ayudando a meter cajas a las trastienda a uno de mis amigos, que trabajaba en Arte 9, junto a la plaza de Manuel Becerra, ví que había docenas y docenas de cajas de sobres de una expansión de Magic.
Era una época en que el Magic apenas se conocía todavía en españa. A mi me extrañó que no tuviese Magic a la venta y que todas esas cajas estuviesen guardadas.
Muchos meses después, vino el boom, y fué cuando los sobres, que originalmente costaban de 150 a 250 ptas (yo me los compraba con las vueltas de lo que me gastaba en comics), empezarón a venderse hasta a 4000 ptas (la expansión de Arabian Nights o Antiquities) en todas las tiendas. La gente se hizo broker de Magic y las tiendas especulaban con las expansiones y a vender cartas sueltas.
Distrimagen/factoría se arriesgó a tener guardado todo ese material. Sabía que en USA el Magic arrasaba, pero en España bien podía no haber calado y haberse comido todo el stock. Pero le salió bien la especulación.

Y si, el Mekton Z era muy adelantado a su tiempo, tanto en aspecto como en las reglas. Que bonico que está en la estantería al lado del HOL. 😉

Verzo ¿fuiste tú el que me contaste que si no fuera por la colaboración de los roleros del club de Rosado la policía lo habría tenido mucho más complicado para capturarle?

Es curioso que esa ayuda a la policia de los roleros, que por otra parte está claro que no iban a hacer otra cosa, no fuera mostrada nunca por la prensa.

Buen artículo, sin duda, aunque ya comenté en el primer artículo de este tema que yo no habría considerado toda esta etapa como una sola.

Solamente un tirón de orejas, no has mencionado entre los juegos de cartas el Jyhad/VTES, que es para mí el mejor de todos ellos con diferencia. Entiendo que no aparezcan juegos más modernos como por ejemplo el L5R, pero Jyhad es prácticamente de la misma época que Magic.

Respecto a Magic, yo hago mucha coña sobre el maldito juego y realmente lo odio, pero no tanto por el juego en sí sino por el comportamiento digno de una bandada de buitres carroñeros que adoptaron sus jugadores (tendríais que verlos alrededor de una caja de sobres a saldo, no puede haber imagen más gráfica que la que he empleado). Respecto a si «mató» al rol o no… hombre, yo pienso que algo de daño hizo, sin duda, pero si no hubiese sido eso habría sido otra cosa… y tampoco fue tan exagerado como a veces se pretende.

Lo de los crímenes del rol… no puedo sino estar de acuerdo en que hizo mucho más daño, especialmente a largo plazo, del que nos parecía a nosotros en aquél momento. Yo recuerdo cómo nos reíamos y ridiculizábamos el escándalo social que se montó… ahora ya no me hace ni puta gracia.

Selenio.

Las divisiones históricas son, siempre, artificiales y nunca hay que hacerles mucho caso :). Yo he considerado que el asesinato de Rosado fue un punto suficientemente relevante como para dividir en dos etapas, otro podría haber considerado que el asunto relevante fue el inicio del Magic y otros como tú que deberían unirse estas dos etapas… la verdad es que yo me declaro mus 😀

El Jyhad no lo incluí porque nunca se tradujo al castellano, aunque lo cierto es que su repercusión sobre los roleros fue seguramente más importante que la de algunos juegos que sí fueron traducidos (como el Doom Troopers)… tienes tu razón

Lo de los crímenes, la verdad, creo que a todos en aquella época nos pilló un poco de sorpresa y, ni de lejos, podríamos haber imaginado que nos encontraríamos con lo que nos encontramos 🙁

Pues completamente de acuerdo en todo y, como muchos ya han comentado, yo también viví esa época y he compartido experiencias muy similares.

Mi madre nos compró a mi hermano y a mí nuestro primer juego de rol, el MERP, porque lo vimos a un compañero del colegio, y nos encantó. Después del terrible crimen y todo lo que vino a continuación, mi madre se llegó a preocupar, y eso que ya nos había visto jugar, y sabía bastante bien en qué consistía eso de «jugar a rol». Así que imagino lo que pensarían las madres y padres que nunca han visto una partida y escuchaban todas esas sandeces en los medios. Decididamente hizo mucho daño.

El furor de Magic también lo viví, he incluso estuve enganchado bastante tiempo :D, sin embargo en mi caso y en el de varios conocidos no supuso un relevo del rol. Nosotros seguíamos jugando a rol, pero ahora teníamos también otro hobbie. Siempre fue compatible. Sin embargo sí es verdad que para muchos otros no lo fue. Al final lo dejé porque si querías ser competitivo el gasto que suponía era importante.

Con respecto a Vampiro. Si el MERP fue nuestro descubrimiento en el colegio, el Vampiro lo fue terminando el instituto. También jugamos bastante a él, pero nunca entendimos en qué consistía esa nueva forma de jugar narrativa que querían vender, porque era exáctamente lo mismo que nosotros hacíamos en nuestras partidas de siempre.

Por cierto, yo fuí uno de los que picó con el Oráculo de JOC xD

Dios mío, el Oráculo 😀

Mi caso fue muy grave. Sé que lo que os voy a contar os dará derecho a llamarme tonto durante el próximo milenio, pero allá voy 😀

Yo cambié un Oráculo por mi Rune Quest. Para ser exactos, yo entregué el Rune Quest y a cambio recibí el Oráculo. Sí, cómo lo escucháis.

El Rune Quest lo teníamos oxidado, nunca jugábamos ya con él y, lo de la mitología griega siempre me ha atraído mucho. Además, el tío que me hizo el cambio me aseguró que el juego estaba guay y parecía saber de lo que hablaba.

Ahora sospecho que sabía muy bien de lo que hablaba, el muy cabrón 😛

Ainns, que tiempos desde luego. Yo tambien vivi esta epoca en mis carnes, aunque por aquello de ser de pueblo parece que no calo tanto el miedo y si mas la coña. Hubieron preguntas desde luego, pero habia mas curiosidad que autentica creencia de que fuese algun tipo de aficion satanica.

Y si, lo de la Factoria y sus puñaladas a todo lo que se moviese es ya legendario, y yo le daria mas peso a eso que al asesinato del rol en la decadencia de este.

Sobre el Magic… yo creo que SI hizo daño, mas que nada por que mas que un exito fue toda una fiebre, y llego en la epoca en que el rol estaba mas debil (no entraban aficionados nuevos por el crimen del rol y las editoriales se debilitaron todas en conjunto por las tacticas de unos pocos). Mas adelante desde luego ha sido algo que nos ha aportado jugadores, pero en su momento fue un clavo mas en la epoca dorada del rol en España

Yo os juro que obligué a mi club de rol a comprar el Oraculo, porque me gustaba de siempre los mitos griegos (estudié letras puras en el instituto), pero que baje dios y lo vea, que no entendía el sistema.
Era la cosa más enrevesada para la resolución de tiradas que he visto nunca. Hasta el Thaco era infinitamente más intuitivo que ese extraño sistema de resolución por ¿tablas? (la verdad es que no recuerdo bien cómo era el sistema -si es que se le podía llamar así-).

Creo que incluso llegué a engañar a unos jugadores para jugarlo con el sistema chaosium (mucho Stormbringer nos metiamos en vena entonces).

Lo que nunca llegué a encontrar a nadie dispuesto a jugar fué al Primal Order y al Aria. Me he acordado porque eran de esa época (y también obligué a mi club de rol a que los compraran).

He jugado a Magic a muerte, y he jugado a rol a muerte, y sigo haciendo las dos cosas, aunque haya abandonado el entorno competitivo del Magic, porque no me gusta estar enfurruscado por un juego 😉

Para mí, que viví esa época de chavaluco y metido en ese eterno segundón tenderil que era Alfil (luego Otium), vi cómo Joc perdía su posición por méritos propios. No fue ni Magic ni las prácticas de Distrimagen, sino la mala gestión que hizo Joc de Mythos y, sobre todo, el juego de cartas de ESDLA, dos juegazos que quiso forzar a que fueran Magic cuando eran una cosa distinta, más rolera. Y no sólo esa gestión pésima, sino que por volcarse en ella dejó de lado muchas cosas muy interesantes que al final se quedaban en un básico de vez en cuando y ya. Que aún duelen las retinas cuando se acuerda uno de esa primera impresión de Deadlands, el juego de rol «del eStraño Oeste» 😛

Gran entrada, triste por su contenido pero muy completa.

Y coincido con Selenio en que el problema del Magic es la actitud de cierta gente, a mí me parecía un buen juego, incluso fui a algún torneo, pero el capullismo imperante me hizo deshacerme de todo eso. Acudí a proyecto hombre, me desenganché, y volví al buen camino. XD

En mi opinión Magic es demasiado caro y demasiado competitivo. Eso le quitaba muchísima diversión.

Lo del hundimiento de JOC lo veo como algo inevitable, su modelo de negocio estaba agotado incluso antes del Magic y todo el lío (ya estaban haciendo cosas raras), pero aún así siempre querré a esa compañía.

¿Vampiro? Eso fue algo que les pasó a los demás. He jugado 2 o 3 partidas en mi vida, pero no me va. Me parece que no es ni lo que promete (¿narrativo? los cojones! eso depende del máster) y su sistema de juego era simplemente infame, no era ni especialmente rápido (tanto dadito… ahí separándolos para saber que has sacado) ni tan siquiera era bueno (estadísticamente era malo y con errores).

El crimen del rol fue una putada, y de las gordas. Una afición estigmatizada, pero más que putada el crimen en sí, lo patético es vivir en un mundo que permite este nivel periodístico. Arcadas.

Saludetes

Holap:

Aún recuerdo las primeras veces que jugué juegos de rol (nunca me gustaron mucho, por lo que no jugué más de 3 veces)… y recuerdo aún mejor a ciertos individuos que realmente creían ser sus personajes del juego… o_O

…al igual que el autor de «Bowling for Columbine», no creo en lo absoluto que «el juego tenga la culpa» de que algunas personas se vuelvan adictas y/o comiencen a confundir la realidad con la fantasía… personalmente creo que esos individuos tienen graves problemas mentales o simplemente: son unos imbéciles…

Saludooos 😛

En mi caso a los juegos de rol de libro los mataron las cartas. Nosotros jugábamos a El Señor de los Anillos, Rolemaster y alguno otro futuristas, de vampiros,…, y todos, excepto el master y yo, se pasaron a las cartas, no había que llevarse los libros, ni las tablas ni los dados ni nada de nada, solo el mazo de cartas y ya está.

A mí nunca me gustaron los juegos de cartas, un juego de rol que no se basara en los dados… no me parecía un juego de rol.

Yo maldeciré Magic (y cuidao que yo también compré mi buena cantidad de mazos) hasta el día de mi defenestración.

Fue una época realmente jodida, la verdad, y creo que muchos nos pusimos a comprar cartas a falta de tener juegos de rol con los que jugar

Porque sí, prácticamente nos quedamos sin nada que comprar a menos que lo pidiésemos a Barcelona, y que se hundiera JOC no ayudó nada…

No sé si la defensa quiso emplear los juegos de rol como atenuante, posiblemente sí, pero lo cierto es que desde el primer día en que detuvieron al asesino las cadenas de televisión se lanzaron como lobos hambrientos contra los juegos de rol. No creo que fuera tanto el resultado de una estrategia de la defensa como el deseo de las televisiones de crear una alarma social que les permitiera captar más audiencia de lo habitual.

Ejemplo de ello es que hasta hace poco se seguía considerando los juegos de rol como la posible causa de muchos crímenes, que luego se demostraban que no tenían nada que ver.

¡Hola! Recuerdo leer en la revista Dragón española una editorial poniendo por las nubes al Magic. Decía que era un juego sencillo (eran otros tiempos) y que estaba hecho con mucha ilusión. Es un documento interesante, porque todos sabemos lo que pasó luego.

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