Hace mucho, allá por el 2008, escribí un artículo para el primer aniversario de la muerte de Gary Gygax en un blog que pasó a mejor vida. Aunque hay cosas que hoy me parecen infantiles y que con la evolución del tiempo se ven de distinta forma, gran parte del artículo sigue vigente. Lo reproduzco en parte para no perderlo, y porque responde en gran medida a esta pregunta del desafío:

5 de marzo de 2008

Hace poco, muy poco, un revés en mi salud me dio un susto gordo. Uno de esos sustos muy gordos, que luego no son nada, pero como no todos somos House, pues en principio te acojonas. Hasta que no me hice unas pruebas, el mundo se me vino encima. Digamos que me quede blanco (literalmente) durante un par de días.

Durante esos días, aferrándote a todo lo que puedes aferrarte, no hacía mas que pensar entre otras cosas en todas las partidas de rol que había jugado durante todos estos años pasados. En todas las campañas. Y las (muchas) ganas que tenia de seguir con todas las (muchas) nuevas que estaban en marcha.

Esos días me di cuenta de que el rol no es lo mas importante de mi vida, pero si es lo que rodea a las partes mas importantes de mi vida. Porque de las partidas que recordaba no era una situación concreta la que pasaba por mi mente. No era la conversación en cierta taberna entre un elfo y un enano. No era la incursión a un poblado controlado por orcos. No era la persecución de ciertos soldados. No era nada concreto.

Eran las baladronadas, fantasías, tensiones y miradas de mis amigos, los que conocí gracias a las partidas y los que he mantenido durante años, mientras jugabamos nuestras campañas.

Gracias a las partidas, algunos de ellos encontraron a las parejas que ahora tienen y narrandoselas las conquistaron. Yo no, pero actualmente mi novia es una jugadora activa, con sus pifias, sus criticos, sus momentos gloriosos y sus metidas de pata. Mi novia es, actualmente, una de mis mejores jugadoras.

Gracias a los juegos de rol, encontré mi primer puesto de trabajo, que me permitió abrirme las puertas de los siguientes.

Gracias a los juegos de rol he encontrado gente que me ha metido en el mundo real, literalmente, evitando que me mirase únicamente el ombligo y consiguiendo que me interesase no solo por los libros o por mi trabajo, obligándome a ser mas autocrítico conmigo y con el entorno que me rodea.

Gracias a los juegos de rol se han ido formando mis gustos, mi humor, mi forma de pensar y mi forma de vivir.

Si pienso con detenimiento, me doy cuenta de que si los juegos de rol no hubieran existido y no hubiesen aparecido en el momento en el que aparecieron, hoy mi vida sería muy distinta. Quizá mejor, o quizá peor, pero muy muy distinta.

Ayer, día del DM, murió Gary Gygax, uno de los dos creadores del D&D, y por antonomasia, uno de los padres de los juegos de rol.

Quizá sus textos no fueran los mejores. Quizá sus módulos no fueran obras de arte. Quizá fuera un pésimo gerente. Pero ha sido de las personas que más han influido en mi vida. Y mi vida me gusta.

Por cierto… la que entonces era mi novia hoy es mi mujer. 😀

Esta entrada pertenece al ciclo del Desafío de los 30 días, en su 4ª edición, que puedes seguir aquí: Desafío de los 30 días