Desconozco el punto de vista que se ha planteado para esta pregunta, así que voy a hacerlo desde el punto de vista del máster, que es el rol que gran parte de las veces he ido adoptando.

Como máster, lo que busco en una aventura publicada es que me de una trama y las herramientas para desarrollarla. En mi caso suelen ser cosas como pnj’s curiosos, un par de localizaciones, un dungeon y las criaturas (o enemigos) más comunes de las zonas en las que se mueve la trama.

La razón de preferir algo así es porque nunca he sido un máster que se ciña a lo escrito, sino que siempre he cogido todas las ideas que me han planteado y las he utilizado a mi manera, cambiando aquellas que veía que eran más divertidas o emocionantes para el grupo. Hay quien cree que lo que hay escrito en los módulos que se compran hay que seguirlo a rajatabla. No es mi estilo.

Por poner un ejemplo (si vas a jugar la campaña de Fuego de Brujas o la estas jugando, no sigas leyendo o te la voy a arruinar), en la campaña de la Trilogia de Fuego de Brujas, cuando va llegando el final, se ve que se prepara un gran combate entre la ciudad y un ejercito que viene a conquistarla. Unas cuantas sesiones antes el grupo de aventureros ha de dejar la ciudad para ir a un dungeon perdido con muchas trampas, rodeado de una tribu de hombres bestias, en busca de noseque objeto indispensable.

En la sesión en concreto se planteó la posibilidad de que en lugar de ser simples obstáculos en el camino, o un aderezo para hacer esa parte más entretenida, yo hice hincapié en el odio que existía entre la tribu de los hombres bestias y la raza que vendría a conquistar la ciudad. Dejé pistas por doquier, y aunque la campaña aconsejaba que los personajes y los hombres bestia se diesen de ostias a la menor oportunidad, yo permití un encuentro que si los jugadores se lo tomaban de cierta manera acabaría tal y como indicaban en la campaña, pero si le daban cierta oportunidad, las cosas podrían ir de distinta forma. Y así lo hicieron. Cogiendo como base el tipico encuentro entre salvajes honorables y extranjeros con principios, se pusieron a hablar y acabaron consiguiendo que los hombres bestia les ayudasen contra el ejercito que marchaba contra la ciudad. Lo que hizo que la campaña acabase de forma más épica si cabe, permitiéndome que el combate fuera aún más duro al poder incrementar el número de enemigos de los atacantes.

Y así, con todas.

Por eso, para mí el módulo perfecto es uno que me permita jugar. Y aunque no creo que haya un “módulo perfecto” voy a decir uno que si que me gustóa mucho en su día porque me permitió hacer todas estas cosas y ser la punta de lanza de una campaña muy interesante: De la serie Penumbra. Ladrones en el bosque.

Una historia sencilla que poder complicar sin límites, un entorno fácil de mover, unos pnj’s interesantes…

Esta entrada pertenece al ciclo del Desafío de los 30 días, en su 4ª edición, que puedes seguir aquí: Desafío de los 30 días



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