…prepararme la partida. Si soy el máster, me comprometo cuando quedamos para jugar a tener una partida preparada.

Si la aventura es comprada, si tengo tiempo, tomo notas, me apunto algunas cosas y realizo tiradas en tablas que los jugadores no saben ni que existen, para tener secretos preparados por si acaban saliéndose por peteneras y acaban una aventura de dos horas en media hora. Si no tengo tiempo, al menos me la leo dos veces. La primera lectura, nada más terminar la ultima sesión, y la segunda, unos días antes de la siguiente.

Si la aventura es inventada, me preparo los monstruos y las localizaciones que voy a utilizar, y mientras pasan los días voy apuntándome notas con alguna aplicación que me permita consultarlas en el móvil y el pc (como Google Keep). Algo sencillo que antes de la partida me permita copiar e imprimir.

En alguna ocasión no he podido, y antes de la partida he avisado que no me iba a dar tiempo a preparármela, para buscar una alternativa. No hay nada que siente tan mal a nivel personal como prometer una partida y decir unos minutos antes que no puedo dirigirla porque no me la he preparado.

Esta entrada pertenece al ciclo del Desafío de los 30 días, en su 4ª edición, que puedes seguir aquí: Desafío de los 30 días



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