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Hay algún momento en la vida de todo rolero en la que quiere llevar a personajes malvados. Si los jugadores son inteligentes y saben llevarlos, los personajes malvados no tienen porque ser estúpidos. Si los jugadores se dejan llevar por el puro gusto de destrozar todo lo que se menea, dichos personajes no suelen durar demasiado.

Hace mucho tiempo uno de los jugadores se hizo un personaje malvado. El resto del grupo era de tendencias buenas, y aunque eso es una mala combinacion con riesgo de acabar en desastre gracias a intereses comunes la convivencia entre ellos fue bastante buena, llegando incluso a conseguir un buen filing con el personaje.

Pero llegó un día en el que los intereses eran completamente opuestos. Y viendo que se había cogido cariño al personaje, pero que el grupo no podía continuar unido, la separación era obligatoria. Pero claro, no queríamos (ni yo como máster ni el jugador) decir adios al personaje sin más. Y teniendo en cuenta que en aquella época jugábamos MUCHO, propuse al grupo lo siguiente: Por un lado, el jugador que llevaba al personaje malvado se haría un personaje bueno, que se uniría al antiguo grupo y seguiríamos con las partidas de dicho grupo. Y por otro lado, todos los demás jugadores se harían un personaje malvado cada uno, y montaríamos un grupo de personajes malvados que se unirían al personaje malvado que se había ido por su cuenta.

Dicho y echo. Seguimos jugando con el grupo de personajes buenos sin problemas, y llegó el día que decidimos probar el grupo de personajes malvados.

Así que comenzó la partida, y en esto que nada mas comenzar fueron perseguidos hasta una caverna. En principio la caverna era un mcguffin de esos, con unos enemigos irrisorios. Sin embargo los personajes entraron en la misma, y en un mirame aquí estas pajas, uno de ellos golpeó sin querer a otro. Este se giró y le devolvió el golpe. Un tercero, viendo que estaban atacand a aquel con el que más afinidad tenía, le ayudó… y a los seis turnos, solo quedaba uno de ellos vivo, muy tocado. Que al girarse, descubrió un grupo de elfos apuntándole con los arcos a punto de disparar.

Fin. Y ese fue el fin del grupo.

Esta entrada pertenece al Desafío de los 30 días. Puedes ver las reglas aquí, y al resto de los desafiantes en este post.

Esta entrada y el resto de entradas del Desafío de los 30 días van a ser etiquetadas con el hashtag #Desafío302014 propuesto por Jesús Rolero.



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