(La idea de este artículo surgió en una conversación con Nebilim. ¡Gracias!)

Satarichi lleva ya algunos añitos a la venta en España y allí a donde ha ido no ha recibido más que críticas ¡ignorantes! Se ha llegado a criticar a su autor, Saitam, cuando es el mayor puto genio del rol. Genio al estilo van Gogh, incomprendido por una generación que es incapaz de comprender su visión.

Seguramente no os voy a convencer a nadie, pero no me importa, la posteridad le dará la razón. Colocará este juego en las altas cotas que merece. ¿Y  por qué lo digo? es simple:

Satarichi es un juego que reparte felicidad.

Pensadlo. Pensad en todo el mundo que ha jugado a Satarichi. Vale, en su ceguera todos dicen que es una mierda, pero pensadlo. ¿No lo han pasado genial todos? ¿no se les ve riéndose de pura y simple felicidad? Vale que al parecer no han sido capaces de comprender la grandeza de Satarichi, pero su alma sí lo ha entendido ¡y les ha recompensado! Veamos un vídeo como ejemplo:

Que sí, que sí, todo el mundo, obstinándose en criticar lo incriticable, diciendo que el sistema es malo y blablabla… pero no os quedéis en la superficie. Miremos más a fondo ¿qué habéis visto en este vídeo? ¡habéis visto felicidad! Satarichi es un juego tan avanzado que sus cerebros se obstinan en decir que es un mal juego, pero su alma lo entiende. Su alma ha entrado en contacto con Satarichi y eso produce felicidad. Mirad bien el vídeo, no os paréis a pensar en lo que dicen, mirad sus caras, mirad sus risas! Satarichi ha provocado esto. Porque esto es lo que pasa cuando juegas a Satarichi.

 

Satarichi es un juego pacifista.

Yo estaba tan ciego como todos vosotros, la luz de Satarichi todavía no me había tocado, pero hubo una foto que me dio la clave de todo:

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Sí, hasta el lama nota la felicidad que le produce Satarichi, fijaos como aguanta la risa, fijaos. Pero no voy a eso… ¿No lo entendéis? ¿todavía estáis ciegos? ¿No veis a donde quiero llegar? dioses, pensaba que esto sería más fácil.

¡Satarichi es un juego budista!

Pensadlo. Todos los juegos te empujan a la violencia, la violencia es el mejor camino para solucionar tus problemas. Pero ¿qué le pasa en Satarichi a aquel que pretende utilizar la violencia? ¡Pifia y muere horriblemente! ¡Es una puta genialidad! En Satarichi, la mejor estrategia de combate consiste en sentarse, cruzar los brazos y esperar a que el enemigo muera víctima de sus propias pifias

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Pensadlo, en Satarichi, el tío de pie ante los tanques, tiene todas las de ganar. En Satarichi, ganan los buenos. Pero los realmente buenos, no los “yo soy el bueno, mato malos”, no, no, aquellos que realmente creen que la paz es el camino. Con Satarichi no te diviertes por el sistema, pero el sistema te empuja a ser mejor persona. Tu alma detecta eso, y por eso todo el mundo es feliz cuando juega a Satarichi, ¡incluso cuando es castigado por su violencia y muere horriblemente!

¿Qué puede haber más budista? ¡Si es que, en Satarichi hasta es fácil resucitar!

El vacío

Los ignorantes critican a Satarichi por su maqueta llena de espacios en blanco y por sus ilustraciones poco agraciadas. Veánse los dos siguientes ejemplos:

Satarichi

 

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Y es que… es difícil comprender para el lector actual, poco acostumbrado a las sutilezas, el concepto del vacío. Un concepto tan budista como la reencarnación. En un inmenso océano blanco, navegan unas cuantas perlas de sabiduría, unas pocas palabras que, al estar rodeadas de vacío, empujan al lector a meditar y reflexionar sobre lo que está leyendo. Es un libro que te empuja a dejar de leer y a poner la mente en blanco, aunque sea para alejarse de tanto horror. Ahí es donde entran ilustraciones como la del elfo. Estas imágenes te invitan a dejar leyendo, sí, pero para que puedas hacerte uno con el vacío que tanto muestra el libro. Para que puedas meditar. Es una decisión calculada y meditada, no lo dudes! ¡Es una puta genialidad!

 

La explicación de las reglas

Mucha gente ha criticado las reglas de Satarichi por motivos tontos como que están mal explicadas o están llenas de faltas de ortografía ¡tonterías! ¿vosotros sabéis lo complicado que es contener tanta sabiduría, tanta didáctica moral en tristes palabras? En realidad, es todo claro y simple, pero nuestro cerebro se resiste, se niega a aceptar un conocimiento tan alejado a lo que nuestra sociedad capitalista y decadente nos trata de imponer. Así que, acéptalo, si no entiendes Satarichi no es porque esté mal explicado, es porque tu cerebro se niega a entenderlo. Siéntate en la posición del loto. Medita. Hazte uno con el vacío. Y luego vuelve a tratar de comprenderlo. Las velas y la música ambiental también ayudan. Y si no lo comprendes, no te preocupes, es normal. Satarichi está demasiado por encima de la mayoría de nosotros. Tú juégalo lo más fielmente posible al libro. Verás como eso te proporciona una tarde memorable y repleta de felicidad.



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