Artículo publicado para la revista semanal The FreakTimes en su 4º número.

La insoportable levedad de… Internet.

Desde el principio de esta nueva etapa he de reconocer que hay algo que no me ha gustado del Freak Times. Ver como los artículos desaparecen tras una semana de publicación me resulta… incómodo.

Cuando los leo, si alguno me interesa, me lo apunto, me lo guardo, me pongo el enlace al que hace referencia en favoritos. Internet y su contenido es algo que está ahí por siempre, y lo que nos encontramos en él no desaparece nunca. ¿Porque las noticias del Freak Times si?

Espera. ¿No desaparece nunca? Hagamos un repaso.

Comenzó Internet. Si, según la Wikipedia Internet comenzó en el 69. Pero teniendo en cuenta que yo nací en el 75, la verdad es que más me daba una higa cuando fuese su verdadero comienzo. Y, si, la World Wide Web comenzó en los 90. Pero eso también me importa poco en este caso.

Para mí, Internet comenzó en el 94. Yo llevaba ya unos tres años jugando al rol (más de 20 años ya, que se dice pronto), gran parte de dicho tiempo al AD&D. Que se le va a hacer. No todos comenzamos con la caja roja. Bueno, que me desvío.

La cuestión es que en esos tres años, ya me había comprado gran parte de lo existente en castellano, y al ritmo al que jugábamos, también lo había consumido casi todo, así que necesitaba más y más. Más conjuros. Más aventuras. Más clases de personaje. Más de todo. Y fue entonces, gracias a no recuerdo como, cuando conocí los netbooks.

Ahora os puede resultar inocente, e incluso algo simple, pero en aquella época, los netbooks se convirtieron en un referente entre los aficionados. Un netbook era un archivo únicamente de texto, especializado en aquello que el autor o autores habían decido centrarse. Que si hierbas extrañas. Que si conjuros de cierto mago. Que si el carnal knowledge (guau, sexo en el rol). Decenas de archivos recopilatorios, que para bajar tenías que hacer las mil y una movidas. Pensad que, incluso desde la universidad, teníamos que dejar el proceso de descarga para un archivo de algo más de 1 megabyte que se hiciese por la noche, porque podía llevar horas. ¡HORAS!

Bueno, pues en aquella época nos descargamos entre unos cuantos flipados varias decenas de archivos, que guardábamos en diskettes. Diskettes que acabaron corrompiéndose. Y muchos de dichos netbooks se perdieron en el olvido.

Años después, gran parte de los aficionados comenzaron a crear sus propias páginas. Como el hosting de las mismas era costoso, muchos comenzaron a utilizar servidores gratuitos. GeoCities fue uno de los más famosos. Gran parte de las redes roleras se encontraban en dicho servidor, apuntándose unas a otras con los famosos anillos. Ya sabéis. Podáis ir al siguiente, al anterior, o a uno aleatorio. Y molaba. No existía el RSS, así que la búsqueda de información algo mucho más activo de lo que es hoy, que viene casi todo mascadito. Y, con toda esa información en su barriga, GeoCities chapo. Algunos, por suerte, se guardaron toda la información que tenían, o la trasladaron a algún otro servidor gratuito. Y el resto de la información, murió. Mucha información. Aventuras, textos, ampliaciones… ¿Sabéis que por ahí hay, o había, una adaptación de la campaña de la Dragonlance (AD&D) para jugarla íntegramente con las reglas del Rolemaster? Si existía esto, imaginaros el resto de cosas que podías encontrar. Y que, igualmente, ha desaparecido.

Hace poco, buscando información en Internet, me encontré con esta página. Que se le va a hacer, la página es fea. El chico (por llamarle chico, que ya tendrá su edad) es un aficionado al D&D. Al D&D básico. Al de toda la vida. Es un grognard old-school. De hecho, es uno de los grognard de referencia, de esos que los aficionados a los juegos de rol deberíamos, cuanto menos, conocer.

Esta persona lleva desde 1981 realizando un trabajo de investigación, ÚNICA Y EXCLUSIVAMENTE del Castillo Greyhawk. Lo repito. Desde 1981. Si estás interesado y eres capaz de leer en ingles, descubrirás, a través de una navegación bastante fea, muchísimas cosas que tienen que ver sobre el primer dungeon que se creó para el D&D. De hecho, el primer dungeon que se creó para el D&D antes de que se crease el propio D&D. Y, de hecho, de la propia historia del D&D, y por ende, de la historia de los juegos de rol.

Creo que este trabajo, por muy feo que sea visualmente, merece un espacio en algún servidor. Un espacio permanente, que dure ahí por mucho que los formatos cambien o caigan servidores o, ojala tarde, el dueño de la web deje de pagar el dominio por unas razones u otras. Y me fastidia, porque leyendo este texto, he vuelto a ser consciente de la insoportable levedad de la información, y de la cantidad de información relacionada con los juegos que nos gustan de la que somos, o no conscientes, que se ha perdido en estos tiempos de levedad.



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