«Ermanamer miró a Munio con desprecio. Afortunadamente, Munio estaba demasiado borracho como para darse cuenta. «Vamos, esclavo» volvió a repetir Munio, y ambos salieron de la taberna.   Las calles de la Subura estaban peligrosamente desiertas. Ermanamer agarró con fuerza[…]↓ Read the rest of this entry…