Conocida también como la maldición de los saurios, sólo los hombres-lagarto y los kobolds pueden padecer esta enfermedad.

Los hombres-lagarto y los kobolds consideran esta enfermedad una maldición y aquellos que la padecen son asesinados o repudiados con gran crueldad. En algunas sociedades, incluso sus familiares sufren la misma suerte.

Contagio/forma de enfermar

Existe la teoría de que los hombres-lagarto y los kobolds enferman al beber agua pura, en lugar de las aguas pantanosas que están acostumbrados a consumir. Pero muchos hombres-lagarto han pasado su vida fuera de los pantanos sin desarrollar la enfermedad. Parece más bien que la causa de las fiebres rojas es algún organismo que vive en el agua y que resulta inofensivo para las criaturas de sangre caliente.

Una vez una criatura se encuentra en la última fase de su enfermedad, empieza a extender su enfermedad. Cualquier hombre-lagarto o kobold que se encuentre a menos de 10m de una criatura enferma, deberá superar una TS por CON o enfermará a su vez.

Incubación

Una vez una criatura ha enfermado, tarda 1d6 semanas en empezar a mostrar sus síntomas. Durante este periodo, todavía no transmite su enfermedad.

Síntomas

Pasado el periodo de incubación, la piel de los enfermos empieza a cubrirse de pústulas rojas, de aspecto horrible pero no dolorosas. En este periodo, el enfermo todavía no transmite su enfermedad, pero es imposible ocultarla. Normalmente, el enfermo que se encuentra en estas condiciones abandona su poblado para evitar represalias de sus propias gentes.

Tras 1d6 días, las pústulas empiezan a romperse, produciendo dolorosas llagas. El enfermo pierde 1 en todas sus características. Es en esta fase que la enfermedad resulta tremendamente contagiosa. La temperatura del enfermo sube tres o cuatro grados. Las llagas tienen tendencia a infectarse, pudiendo producir la muerte en 1d6 días más.

Curación

Ninguna magia por debajo del deseo limitado puede curar esta enfermedad. Si bien existen unas hierbas en los pantanos que, colocadas sobre las llagas, impiden que se infecten. Convirtiendo las fiebres en una enfermedad crónica y no mortal.

Consecuencias

Son tan extraños los enfermos que se han curado que no resulta fácil determinar si las fiebres rojas producen secuelas permanentes o no.



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