No los echamos de menos hasta que faltan, pero ¡pobre de aquel que empiece a tener carencia de ellos!

Contagio/forma de enfermar

Los dientes pueden perderse debido a golpes contundentes especialmente afortunados (o desafortunados, según se mire). También pueden caerse, pero lo normal es que se infecten hasta que su dueño, desesperado, decida arrancárselo como sea.

Los dientes se infectan debido a una dieta rica en azúcares y una deficiente higiene dental. Es algo que puede sucederle a cualquier personaje en cualquier momento. No es recomendable utilizar este recurso más que en casos muy concretos.

Incubación

Cuando un diente está picado, tarda 1d6 meses en empezar a doler. Una vez un diente empieza a doler, el personaje deberá superar cada semana una TS por CON, en caso de fallarla, esa semana el diente va a ser un verdadero incordio.

Síntomas

Cuando un diente duele, el personaje sufre un penalizador de -1 a todas las tiradas, un -3 a las tiradas de Concentración y necesita dormir dos horas más de lo normal para estar descansado (en realidad lo que sucede es que duerme mal)

Curación

Las pociones de curación y cualquier hechizo que recupere puntos de vida elimina, por una semana, los dolores de un diente. Un hechizo de curación cura definitivamente el diente dañado.

Otra solución más drástica consiste en sacar el diente. Extraer un diente que está doliendo en ese momento termina con el dolor, pero no suele ser buena idea (aunque resulta enormemente tentador), ya que en este caso el personaje deberá superar una TS por CON o la infección se extenderá (ver gangrena).

Los dientes perdidos sólo pueden recuperarse con un hechizo de Regenerar o superior.

Consecuencias

Perder dientes puede provocar penalizadores en la Característica de CARisma. Exactamente, un -1 con el primer diente (siempre que esté en un lugar visible), un -2 cuando falten tres dientes, y un -3 cuando falten al menos cinco. Estos penalizadores no son acumulativos entre sí. Además, si un personaje pierde cinco dientes o más, tendrá problemas a la hora de masticar comida, teniendo que conformarse con alimentos líquidos o, al menos, blanditos.



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