Descripción:

Se considera que un ataque es de este tipo cuando se libera un gas en una zona sin viento (o con muy poco) y este comienza  a expandirse desde ese momento. Cuando se trata de gases empujados por el viento, como sucede con los gases que pueden escupir algunos dragones, se tratará como un arma de aliento.

Habitualmente, estos gases son originados por algún hechizo o por el resultado de arrojar determinados vegetales en una hoguera, pero también pueden deberse a productos alquímicos que gustan de llevar consigo algunos asesinos.

Alcance:

El gas suele surgir de un punto de origen. A partir de ahí, se expandirá a razón de cuatro metros por asalto hasta llegar a su alcance máximo, que dependerá de su cantidad y que suele venir definido en la descripción del gas. La expansión se produce en todas las direcciones mientras no exista ningún obstáculo que le impida avanzar, incluyendo arriba y abajo. Normalmente se expanden al mismo ritmo en todas las direcciones, pero algunos gases tienden a subir y otros a mantenerse a nivel del suelo, tal y como se especificará en la descripción del gas. Si existe alguna ligera brisa se expandirá más rápido a la zona que esté a su favor y más lentamente en el sentido contrario. Si existe un fuerte viento el gas no se expandirá de esta manera sino que actuará como un ataque de aliento o simplemente será arrastrado hasta desaparecer, sin provocar daño.

Cuando el gas haya ocupado la máxima área que indique su descripción, empezará a disiparse y menguará a razón de dos metros por asalto hasta desaparecer. Las zonas que hayan estado ocupadas por el gas recientemente probablemente sigan oliendo mal ya que mantienen parte del gas en ellas, aunque este esté tan mezclado con el aire que ya no tiene efecto sobre los personajes.

La velocidad de expansión de cuatro metros por asalto es la habitual, pero algunos gases se expanden más rápidamente y otros más lentamente. Si es el caso, se especificará en la descripción del gas.

Área de efecto:

Se considera como área de efecto aquella ocupada por el gas.

Daño:

Los daños que puedan realizar los gases pueden ser muy variados. Van desde los más inocuos, que a lo mejor sólo sirven para dificultan la visión, hasta los más peligrosos, capaces de envenenar, asfixiar o drogar a las criaturas que se encuentran en su área de efecto.

Ideas de aventuras:

La pobre aldea de Cancienes, cercana a Vilés, se enfrenta a una horrible y elaborada conspiración. Un malvado bandido ha conseguido una gran cantidad de Alodea, una hierba que crece en las junglas órcidas y que, al contacto con el agua, suelta un gas fétido y sumamente venenoso. Ha comprado una serie de vasijas a las que ha practicado un par de pequeños agujeros, ha metido las hierbas en ellas y las ha sellado con cera. Su plan consiste en infiltrarse por la noche y depositar, con cuerdas, varias vasijas a lo largo de los principales pozos del pueblo. El agua se irá filtrando lentamente por los pequeños agujeros y el gas empezará a crear presión, reventando las tapaderas de cera en unas 24 horas (lo ha estado experimentando). En cuanto las tapas de cera revienten, el agua entrará a tropel en las vasijas y una gran humareda saldrá de cada pozo y se extenderá por todo el pueblo matando a todo aquel que encuentre. Ese será el momento que el bandido aprovechará para utilizar un anillo de Aire Respirable y saquear toda la aldea a no ser que algún grupo de aventureros logre impedirlo.



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