Si, bueno, claro. Trabajar por cuenta propia o ajena. Eso lo tengo claro. Yo, por supuesto, por cuenta propia, que mola más… ¿seguro?

No vamos a dudarlo. Con la cantidad de software y posibilidades de obtener y buscar información, la autopublicación es más sencilla que nunca. Si hace tan solo unos cuantos siglos encontrar una imprenta era algo impensable, publicar algo increíble y que saliese a la calle tan fácil como que el sol se tornase azul, hoy en día publicar es tan sencillo como te permitan tus capacidades. El límite lo pones tu, y tan solo tu.

Precisamente por eso, muchos aficionados se han (hemos) lanzado a la autopublicación, con mayor o menor éxito. Muchos aficionados han tomado una decisión valorando opciones, facilidades, ventajas y desventajas, y en base a todas ellas, han elegido la mejor opción posible… espera. Vuelvo a repetir… ¿seguro? Hay muchas posibilidades a la hora de elegir la mejor manera de publicar un libro de rol, que van desde la amistad que se tenga con los dueños de una editorial hasta la flexibilidad que tenga dicha editorial en publicar el material que tu deseas publicar. Hay mucho de que hablar sobre que opciones valorar, ventajas y desventajas tenemos que tener en cuenta, etc, etc, pero en este artículo no nos vamos a poner a hablar de todas ellas. Espero poder hacerlo en el futuro.

Hoy me gustaría centrarme en una en concreto. La procrastinación.

La procrastinación es uno de los escollos más importantes a los que se enfrenta la publicación de material rolero de nuestra comunidad. Más de tres cuartas partes del material que se comienza no se termina principalmente por este mal que aqueja a nuestros aficionados. Si aún no sabes de que te estoy hablando, voy a copiarte la definición que de ella indica la wikipedia: La procrastinación (del latín: pro, adelante, y crastinus, referente al futuro) o posposición, es la acción o hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes y agradables

Dicho de otra manera… es cuando empiezas un proyecto, te atascas y de repente comienza a parecerte todo mucho más interesante de realizar antes que superar el bache que te has encontrado, consiguiendo que abandones el proyecto.

En principio, la procrastinación no debería de ser el problema que es, ya que existe en todos los ámbitos de nuestra vida que exigen un esfuerzo, y en ningún caso el nivel de abandono es tan alto como pasa en nuestra afición. La razón de este abandono es muy sencillo. Cuando te embarcas en un proyecto rolero, no tienes a unos padres que te obliguen a terminarlo, ni a un jefe que te de razones más que suficientes para acabar el trabajo, ni a un entrenador que te indique lo que has de hacer. Y mucho menos una presión social que te coacciones. Es decir, no tienes ninguna obligación de terminarlo. No existe presión.

La posibilidad de depender de una editorial o ir por cuenta ajena es una de las razones por las que deberías de valorar de tomar una decisión en un sentido o en otro. Una editorial, profesional o amateur, si se comporta bien debe de interesarse por el estado de sus proyectos. Se preocupa de que aquellos proyectos que ha anunciado marchen por buen camino, sobretodo cuando ha comunicado públicamente que se está gestando un producto que verá la luz en un futuro. Debe hablar con aquellos que están trabajando en el proyecto, comprobar si de verdad este está funcionando correctamente, proporcionando comentarios sobre el proyecto y/o sobre la marcha del mismo. Cuando un aficionado acepta trabajar para una editorial establece un contrato de trabajo que a la editorial le interesa que se cumpla.

Sin embargo, si el “autónomo” depende únicamente de si mismo, debería de estar seguro antes de empezar a escribir que se siente completamente capacitado para hacer aquello que se ha planeado presentar. No tan solo por la posibilidad de que se sienta frustrado cuando no lo consiga, u otros se sientan engañados al no sacarlo, sino por el simple hecho de que vas a gastar un tiempo precioso en algo que no vas a terminar. Tiempo que podrías gastar leyendo, jugando, saliendo, viendo series, visitando páginas de juegos o simplemente tocándote las partes tumbado en un sofá mirando el techo.

Es por ello que antes de elegir si montar una editorial o apuntarte al carro de una, deberías valorar lo capacitado que crees que te encuentras para superar los baches. Si eres capaz de hacerlo sin problemas, puedes comenzar a valorar otras razones por las que puedes elegir presentarle el proyecto a una editorial o hacerlo por cuenta ajena, pero si no te vez capaz, no lo dudes. Hazlo al amparo de una editorial, o dedícate a disfrutar de tu tiempo libre con otra actividad. La aprovecharás mejor y te sentirás menos frustrado.

Como apunte final, y con un ejemplo que puede servirte, te presentamos nuestro caso. Desde el principio Tiberio y yo actuamos como “gestores” del otro, valorando el estado del proyecto, interesándonos por la evolución del mismo y planteando y comentando la dirección que está tomando. Esto nos ha permitido crear una editorial propia (la que da cobijo a este texto) sin caer en el problema de la procrastinación.

Editado: Este artículo ha recibido el Atunch! de los chicos de Telperión. Por ello, le ponemos el simbolito del Atchun! de la semana.



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