Esta es una vieja receta conocida por aquellos aventureros con muchos años a sus espaldas y kilómetros de terreno recorrido. Tarde o temprano una incursión se alarga más de la cuenta y es necesario encontrar otras formas de alimentarse. En estas situaciones algunos aventureros son incapaces de superar sus prejuicios, llegando al desfallecimiento, al hambre extremo, y a consecuencia de continuar en un estado muy débil, a la muerte tras el enfrentamiento con alguna criatura mas fuerte y mejor alimentada.

Los aventureros veteranos, aquellos que llevan años recorriendo los dungeons y enfrentándose a variados peligros, saben que en algún momento van a tener que utilizar ingredientes y condimentos poco habituales, extraños y, en ocasiones, no demasiado agradables ni a la vista ni al gusto.

Precisamente ese es el caso de los ciempiés grandes. La criatura resulta desagradable a la vista, y no son pocos los que rechazan tal manjar, a pesar de las alabanzas que sus compañeros les comenten. No en vano, aquellos que los prueban acaban reconociendo, si superan las arcadas y el asco, que su sabor no es desagradable, recordando ligeramente al marisco, aunque algo más soso.

La receta es poco conocida, pero muy apreciada por los aventureros cuando se ha probado por primera vez, pues proporciona alimento sin descuidar el sabor, y además permite que aquellos que lo necesiten consigan los ingredientes de una forma relativamente sencilla.

Receta del Ciempiés de Campamento

Ingredientes:

  • 1 ciempies grande por comensal
  • sal
  • hierbas aromáticas a gusto

Preparación:

  • Se coge cada ciempiés y se limpia con una navaja de antenas y extremidades.
  • Se colocan en el suelo con el caparazón hacia abajo, y se esparce sal y las hierbas aromáticas que el comensal prefiera.
  • Se realiza un agujero en la tierra, lo suficientemente grande como para que quepan todos los ciempies puestos uno al lado del otro, de no más de un palmo de profundidad.
  • Se rellena de brasas todavía calientes.
  • Se colocan los ciempiés grandes, con el caparazón hacia abajo para mantener los jugos dentro durante la cocción.
  • Se coloca una segunda capa de brasa hasta cubrirlos completamente.
  • Se retiran al cabo de media hora listos para comer.

Notas:

Con esta receta, el ciempiés se cocina en su propio caparazón, manteniendo los jugos y la carne en perfecto estado de cocción, mostrándose jugosa y suave al paladar. La forma de comérselo es recién hecho, todavía caliente. Es preferible utilizar una navaja o daga para ir separando la quitina del vientre, de forma que se vaya liberando el contenido a medida que se va comiendo, permitiendo que el resto se mantenga jugoso y caliente el mayor tiempo posible.

Esta ida de olla está basada en la idea original de Urox que nos dejó en los comentarios del artículo sobre los ciempiés grande. 😀



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