Si ayer hablamos de lo importante que es aguantar las ganas de sacar inmediatamente después de terminar de escribir un proyecto y revisarlo, hoy vamos a hablar de la revisión en sí.

Veréis, uno de los errores más graves a la hora de revisar un texto es creer que con leerlo con cuidado ya vale. Cuando lees con cuidado un texto que has escrito tu, existen varios problemas que te van a asaltar mientras lo lees y que no van a facilitarte para nada el proceso de la revisión.

Concentración: Al releer el texto es importante hacerlo concentrado, más incluso que mientras lo escribías. No es suficiente con ponerte delante del portátil y hacer que el corrector de texto haga su trabajo, o ir leyendo rápidamente. Es necesario ir saboreando cada palabra, cada linea, descubríendola e introduciendola en el contexto del libro. Has de leer el libro como si fuera la primera vez que te enfrentas a él, como si fuera la última adquisición que has comprado y que deseas disfrutar. Ponte cómodo e imprímelo o pásatelo a un formato agradable de leer (un eBook, por ejemplo) y tomate el tiempo que necesites, sin prisas.

Rememoración: Cuando relees el texto, si ha sido de escritura difícil (por circunstancias externas) o es un texto que has sacado y utilizado previamente en tus partidas, muchas veces la imaginación viaja libre, recordando el día que escribiste ese texto o en el que tus jugadores pasaron por ese momento. La rememoración es peligrosa a la hora de revisar, pues tus ojos siguen leyendo, tu mente está medio-adormecida y cuando te das cuenta ya has pasado unos cuantos párrafos en los que podían haber puesto letras aleatorias que ni te hubieras enterado.

Saltos en la lectura: Este caso es curioso y es de los peores a la hora de revisar un texto. Tus ojos no leen deslizándose, sino a golpes por el texto, rellenando los espacios mentalmente. A medida que más libros has leído, mas grandes son esos saltos… y por lo tanto, mas errores puedes saltarte. ¿No te lo crees? Lee esto: “Sgeun un etsduio de una uivenrsdiad ignlsea, no ipmotra el odren en el que las ltears etsan ersciats, la uicna csoa ipormtnate es que la pmrirea y la utlima ltera esten ecsritas en la psiocion cocrrtea. El rsteo peuden estar ttaolmntee mal y aun pordas lerelo sin pobrleams. Etso es pquore no lemeos cada ltera por si msima preo la paalbra es un tdoo. Pesornamelnte me preace icrneilbe…”

Para estos tres problemas, un error muy común es creer que el propio escritor es capaz de revisar su propio texto, y no es así. Si tienes que corregir un texto, busca un amigo o unos cuantos amigos en los que confíes. Si el texto es muy extenso, pásales partes del texto de manera que un mismo texto pase al menos por dos personas. Pídeles que remarquen en el texto aquellos errores que hayan detectado, para que tu los revises. Algunos serán errores gramaticales u ortográficos, y otros estarán más relacionados con el estilo. Revisa con cuidado las indicaciones que te hagan y corrígelas. Ten también en cuenta que por mucha gente que lo revise, alguna falta se va a escapar. Somos personas, y si ni las máquinas lo hacen correctamente, nosotros ya te digo.

Sin embargo, hay otro problema referente al texto que también hay que revisar, y es el siguiente:

Maquetación: El texto puede estar perfectamente correcto, sin una sola falta de ortografía, y de repente darte cuenta de que hay más espacios donde debería, provocando un salto de linea horroroso, o un guión que se ha colocado para evitar que una linea estuviese muy espaciada pasase a otra abigarrada. O texto que no se lee porque se ha superpuesto una imagen, etc.

Para este problema, solo tienes una solución: Una vez maquetado el libro, imprime un ejemplar de prueba, tan solo uno, y revísalo. Tranquilamente. Sentado en el sofá de tu casa, con un boli rojo que resalte, y posteriormente modifica todos los errores que hayas encontrado para arreglar el texto. Al igual que en el caso anterior, es preferible que esta corrección no la haga el propio autor del libro.

Tras esto, solo puedo decirte: ¡Buena suerte!



banner