Cuando me junto con amigos con los que no juego desde hace tiempo, o cuando me junto con amigos con los que llevo jugando muchos años, e incluso cuando me junto con amigos con los que sigo jugando en este momento, siempre acabamos hablando de lo mismo.

Las conversaciones giran alrededor de aquellos grandes momentos que vivimos juntos en las partidas. Y, de todos esos grandes momentos, gran parte de ellos se componen de situaciones en las que nuestros personajes consiguieron un crítico en el momento mas necesario, o aquellas en las que la pifia hizo que nuestros personajes viviesen momentos grandiosamente ridículos.

Por ejemplo… en su día logramos salir de Ravenloft acabando la campaña de Fiesta de Goblyns y eso fue un logro para nosotros, pero los compañeros de entonces no nos juntamos y decimos: “ostia, ¿te acuerdas de cuando salimos de Ravenloft?”.

No. Normalmente, las conversaciones van por “ostia, te acuerdas de cuando Melchorín se encontró con el goblyn, y fallando el ataque acabó con este arrancándole los dos ojos”, “si, ¡¡que bueno!! pero el cabrón, en el zigurat, se lió a críticos. Ciego, a punto de caerse por un lado, y se cargó el sólito a todos esos bichos” o “jajaja, y coge Dani, tira la flecha incendiaria, falla y comienza a arder el techo de la posada, jajajaja, tuvimos que salir corriendo”.

Y como esas, miles. Y es que en las partidas de la vieja guardia, gran parte de las historias van alrededor de las pifias y críticos que sufrimos y disfrutamos. Son esas situaciones las que hacen que nos apetezca seguir jugando, las que hicieron que otros amigos entrasen en el círculo y acabasen tan viciados como los que ya estábamos dentro. Y las que hacen que volvamos a tener ganas de jugar cuando llevamos mucho tiempo sin hacerlo. Como anécdota curiosa, uno de mis mejores amigos enamoro a la que ahora es su mujer contándole, precisamente, todas esas historias, y ambos ahora son dos estupendos jugadores. Vale que no es algo que sea común, pero si hay un caso, es posible que no sea el único.

Si os fijáis en el documento de críticos y pifias que hemos puesto a descargar en el anterior post, me gustaría que atendieseis, especialmente, a dos de los párrafos del mismo que tanto Tiberio como yo consideramos importantes.

En el caso de las tiradas críticas, el texto es el siguiente:

En estos casos, no te cortes en repetir la tirada o, directamente, invéntate tú el resultado del crítico.

En el caso de las pifias, el texto, como no, es el siguiente:

En estos casos, no te cortes en repetir la tirada o, directamente, invéntate tú el resultado de la pifia.

En las primeras ediciones de D&D los críticos y las pifias eran algo que, a parte de variar el daño que hacía el personaje o anular el ataque, no tenían ningún efecto adicional sobre el combate o las acciones que los personajes realizaban, y correspondía al Dungeon Máster decidir si pasaba algo más. Aunque eran famosas las tablas de críticos y pifias de otros juegos, como las del Rolemaster, Warhammer Fantasy o Far West, por poner tres ejemplos clásicos, cuando en la red descubrías una web que coleccionaba las pifias que jugadores les enviaban, mucho mas de la mitad de esas pifias correspondían a partidas de cualquiera de las versiones de Dungeons&Dragons. Y todas esas pifias y críticos venían de la imaginación de los Másters, que con un grado importante de creatividad o la utilización de tablas “apócrifas” bajadas de Internet o creadas manualmente, daban color a las partidas, y conseguían con una descripción un tanto más elaborada, horas y horas de risas entre cervezas.

Y es que las pifias y los críticos constituían gran parte del sabor old-school que nos gusta recordar. Disfrutad de las que hemos creado para vosotros, y esperamos con ganas que volváis para contarnos aquellos grandes momentos que habéis disfrutado, porque eso es parte de nuestra old-school particular.



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