Viene de aquí

La pregunta es sencilla, pero la respuesta no. Es difícil saber cuando parar. Es muy difícil. La razón es que una búsqueda de información te permite acceder a más información. Es decir, cuando encuentras un libro sobre, pongamos por ejemplo, grandes magos de la edad media, y tenemos información que podemos copiar y trasladar a nuestro proyecto, nos encontramos con que al final de cada uno de dichos magos tenemos una maravillosa sección titulada “Bibliografía”, donde nos indican libros de donde podemos sacar más información. Y más. Y más. Y más. Y buscar información para escribir el proyecto se vuelve apasionadamente absorbente.

Si en lugar de ir a algún sitio, encima hacemos esa búsqueda por internet, entonces no solo se vuelve absorbente, sino que llega a un punto en el que parezca que sea infinita. Vale, si, en algún momento se acabará, pero oye, cada vez que abres una nueva página, nuevos enlaces aparecen, por no nombrar los más de un millón de resultados que el Google tiene a bien indicarnos. Que vale, que todos no serán interesantes, pero ¿como vas a saberlo si no lo revisas?

Esta situación es una trampa que no suele ser mortal (no suele parar ningún proyecto, excepto en los casos más graves) pero si que puede hacernos perder un tiempo precioso. Llega un momento en el que ya disponemos de la información que necesitamos, pero no dejamos de buscar. Y, aunque sea así, seguimos creyendo que nos falta más y mas.

Para evitar este problema, la mejor solución que puedes adoptar es determinar a priori el tiempo que vas a estar buscando y la información que deseamos recuperar. Por ejemplo, imaginemos que queremos hacer una campaña que transcurra en África. Es una campaña larga, así que es posible que vayamos a estar varios días buscando. Aunque no lo sepamos a priori, vamos a intentar acotarla lo más posible.

Tenemos las localizaciones que vamos a utilizar y sobre las que nos gustaría tener información. Pongámonos de límite una foto de cada localización, lo más general posible. Una foto cercada de algún detalle. Algún mapa si la localización se presta a ello y un par de hojas de texto con información general. Nos ponemos como objetivo buscar toda esta información en uno o dos días como mucho. La recogemos, la almacenamos y por el momento, dejamos de buscar más información.

Cuando vayamos a escribir la parte de la campaña que transcurra en alguna de las localizaciones, cogemos la información guardada, la leemos detenidamente y en una hoja escribimos aquello que creemos que nos puede faltar. Una descripción, los indices de poblaciones, horarios de algún sitio, etc. Y una vez detallado todo, nos disponemos a buscar eso y solo eso.

Obviamente, esto no hace que más adelante no tengamos que buscar de nuevo más información, pero si permite que tengamos un control sobre el tiempo, y no nos encontremos a las dos semanas de empezar a buscar con folios y folios de información de la que vamos a necesitar y utilizar la cuarta parte.



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