En Vilés, como en todas las ciudades grandes, los bajos fondos son algo existente, palpable y cercano a todos los ciudadanos, que impregna el día a día de cada vecino y visitante, y que deja su poso en todo aquello que toca.

Muchos vilesinos hablan de Vilés como la ciudad mas segura de todo Aleph, sobretodo desde que el Consejo de Ciento se encarga de gobernarla. Aquellos que han sufrido en algún momento un encontronazo con alguien de la parte oscura de la ciudad no están tan de acuerdo, y la falsa sensación de seguridad no tarda en perderse cuando un ladrón deja reposar la punta de su daga en tu garganta mientras con manos hábiles rebusca en todos tus bolsillos, o al volver a casa descubres que las monedas de oro conseguidas en el mercado han desaparecido, quizá gracias a los chiquillos zarrapastrosos que te cruzaste en el camino de vuelta. Sin embargo, es cierto que Vilés es de las ciudades más seguras de todo Aleph, sobretodo si se tiene cuidado y se actúa con precaución.

Y es que en la villa se puede hablar de dos ciudades en una. La primera, activa sobretodo en los barrios de Rivero y Galiana durante las horas diurnas, es segura y bulliciosa. Los gremios mandan, los ricos se pavonean y los intercambios comerciales se hacen en voz alta y con las manos alzadas. La segunda, activa en gran parte por la noche, tiende sus hilos desde el barrio de Sabugo hacia el resto de la ciudad, buscando aquello que le interesa. Es sigilosa y traicionera, y peligrosa con los indefensos y con los que actúan de forma descuidada.

Ambas conviven en un equilibrio más o menos incómodo, y aquellos que viven en las dos no tardan en tener que elegir a sus aliados, compañeros y ambientes en los que moverse, a riesgo de perder la vida si no dejan claras sus prioridades por uno u otro lado.



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