Cuando comenzamos con el proyecto de Roll&Play!, tanto Tiberio como yo sabíamos lo que queríamos. Ambos estábamos enamorados del sistema Castles&Crusades, y ambos lo utilizábamos en nuestras partidas. Cuando comenzamos nuestra idea de la editorial, en principio buscábamos nada más que una reinterpretación de las reglas de dicho sistema al castellano, para disfrute tanto nuestro como de todos aquellos jugadores que tuviesen problemas con el ingles, y… que coño, para sacar lo que nosotros queríamos, sin necesidad de pasar por terceros.

Cuando nos pusimos en serio, descubrimos que buscábamos algo más, y fue cuando nos planteamos reescribir el sistema sin abandonar el sabor de Vieja Guardia (old school) que nos gustaba del Castles&Crusades, y que hacía que nos lo pasáramos tan bien. Y nos metimos en un proyecto enorme, completamente ilusionados, y durante los primeros meses descuidamos una cosa muy importante que no deberíamos haber olvidado, y que con el tiempo, hemos ido recordando, y que por suerte reconducimos a tiempo (cosa que veis a primeros de cada mes cuando enviamos el mensaje del estado de R&P!)

Las cosas tienen su ritmo.

Da igual la prioridad y dedicación que intentes utilizar para abordar una tarea. Hay límites que no vas a poder superar, y no importa los intentos que hagas para hacerlo. En ocasiones, puede que esos intentos sean incluso perjudiciales para la marcha del proyecto. Un embarazo, por ejemplo, supone nueve meses de espera. Por muchas mujeres que pongas en ello, no vas a conseguir que se baje el tiempo necesario para traer un bebé al mundo.

Al igual te va a pasar con los proyectos roleros en los que te metas. Es cierto que algunas tareas las vas a poder reducir en tiempo si aumentas los recursos que tienes. Bien pidiendo ayuda a un amigo, en un foro, etc. Pero tarde o temprano te darás cuenta de que hay tareas que no van a poder hacer por ti, y no van a ayudarte a hacerlas más rápidas por muy voluntariosos que sean, y muchos voluntarios que encuentres.

Si no tienes en cuenta esto, ante cualquier dificultad o plazo no planificado acabarás desilusionándote. Un plazo de tiempo para hacer algo nunca es demasiado largo si eres consciente antes de empezar lo que te va a llevar y ves que vas avanzando. Si eres consciente de ello, conociendo tus limitaciones y las de los que están a tu lado, veras todo el proceso a medida que va avanzando con ilusión. Si no eres consciente de ello, es posible que acabes intentando meter a más gente, incluso aunque gran parte del proyecto se pueda clasificar dentro de la categoría de “embarazo”, y al ver que no avanza con el ritmo que deseas, acabarás agobiándote.

La única forma de evitar estas situaciones es realizar una planificación, aunque sea mínima, y detectar las fases del proyecto que puedes considerar de tiempo fijo, estableciendo el periodo de tiempo que, más o menos, vas a tener que invertir en realizarlas. En muchos casos, recibirás ofertas de ayuda de terceros que querrás aprovechar. Gracias a tener determinadas las fases del proyecto en las que por mucho que te intenten ayudar no lo van a conseguir, podrás reubicar esas ofertas de ayuda en las fases en las que si van a poder hacerlo, y evitarás uno de los problemas más gordos que impiden finalizar los numerosos proyectos roleros que suelen oírse a lo largo y ancho de la red: la desilusión.



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