En Aleph existen tantos dioses casi como palabras. A medida que Praetes ha ido escribiendo sus nombres, los dioses han ido apareciendo y participando en Aleph, influyendo en el mundo, observando y actuando. Sin embargo, no todos son igualmente poderosos. Aquellos cuyos nombres fueron escritos y leídos al principio de los tiempos, como Krummel, Ardol o Levondel son poderosos. Su influencia es amplia en toda la tierra de Aleph, sus acólitos son elevados y sus clérigos pueden manejar gracias a ellos grandes cantidades de poder. Otros, como Lieche o Elthera, cuya aparición fue posterior, o tortuosa en su creación, comprenden menos acólitos entre sus filas, aunque sus clérigos son igualmente capaces de enormes obras en nombre de su dios. Tras ellos, una indefinida cantidad de dioses protectores, en su mayor parte circunscritos a zonas concretas, ayudan a sus seguidores en sus peticiones.

Praetes: Considerado por muchos, realmente no se sabe mucho de “El Lector”, como también se le conoce. Legal Neutral, es el dios principal, el creador de todo, que va desgranando la realidad a medida que la va escribiendo y leyendo del Libro. Praetes no muestra ningún interés por lo que sucede en Aleph, por lo que no otorga poderes a acólitos ni a clérigos. Su símbolo es un libro abierto sobre un atríl.

Sin embargo, es venerado como un dios mayor, y existe un culto oficial en la mayoría de las ciudades del Imperio, sobre todo por parte de aquellos relacionados con los libros. En la entrada a todas las bibliotecas de Aleph suele estar su símbolo tallado sobre el dintel y su nombre se pronuncia en los juramentos y exclamaciones de los bibliotecarios.



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