Hace cosa de unas semanas me encontré unificando varios textos escritos de la Guía Básica (tengo que confirmar que el texto está bastante adelantado) en un solo documento, el que finalmente acabaremos maquetando y transformando en el manual de Roll&Play para que lo podais usar en vuestras partidas.

La verdad es que me sentí contento con el texto que estamos escribiendo Tiberio y yo, y como ya tenía finalizados varios de los primeros capítulos, despues de terminar de unificarlos me puse a releer el texto.

Y comencé a corregirlo.

Que si unos acentos que se me habían saltado (más de los que me gustaría, he de reconocerlo), que si una frase que no me llegaba a gustar del todo, que si un parrafo que consideraba necesario reescribir, “oh, esta palabra no está en el glosario”, el orden de este texto hay que cambiarlo…

Me encontré revisando el texto completamente. Cambios cortos, nada importante, pero aún así me encontré que estaba perdiendo un tiempo precioso. Si, el texto necesita de una revisión profunda, pero no en este momento.

Si estas escribiendo un texto, ten cuidado, pues esta es otra de las trampas en las que puedes caer mientras lo escribes. Un escritor nunca está contento con lo escribe, y cuando revisa lo que lee, siempre tiene algún cambio que hacer. Indefinidamente, o casi. A medida que lo vas leyendo, crees que lo puedes hacer mejor y cambias algo. Que produce un cambio, que requiere otro cambio, que descubre un fallo y requiere otro cambio, etc, etc, etc. Me vais entendiendo, ¿verdad?

Llega entonces un momento, si no te paras, en el que en cada nuevo capítulo acabas revisando todos los anteriores. El trabajo que haces se va transformando en una tarea casi exponencial, hasta que llega un momento en el que este no avanza, y pasas más tiempo revisando el trabajo realizado que avanzando en el nuevo.

Por ello, si escribes un texto largo, deja las revisiones para el final. No te olvides de hacerlas, pues es importante revisar el texto para controlar las posibles faltas de ortografía y algún error grave en la escritura o en los datos utilizados. Cosas como pericias que cambian de nombre de repente, o en la utilización de palabras técnicas que cambian a lo largo del texto. Siempre se comete algún error, y estas revisiones consiguen minimizar los posibles fallos de redaccion.

Pero dejaló para el final, cuando el texto ya se ha acabado. Revisarlo antes de acabarlo puede conseguir unicamente que dicho texto no se acabe nunca.



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