Guarda todo lo que escribas. Clasificalo, si quieres, pero no tires nada. Tanto lo que publiques como lo que descartes por no gustarte o por no cuadrar con lo que querías hacer. Si escribes en libretas, folios, etc, buscate una carpeta, un archivador donde puedas ir dejando los folios (o las libretas a medida que las vayas llenando), y no lo pierdas. Si escribes en el ordenador, es mas sencillo pero más facil de perder. Create una carpeta y haz copias de seguridad.

El ser humano va evolucionando constantemente a lo largo de su vida, cosa que se refleja mucho en su forma de escribir. Cosas que cuando empezaste te resultaron pueriles, como una habitación en un dungeon, una idea para una partida u objeto, un personaje que consideraste demasiado plano, y que las rechazaste y las apartaste a un lado, es posible que en una de esas revisiones te des cuenta de que es exactamente lo que buscas para el texto que estás escribiendo. O que descubras que ahora, lo que abandonaste por no saber como abordarlo, ahora eres capaz de desarrollarlo facilmente.

Si hablamos de los textos que finalizaste, tienes otras razones para guardarlos. Cuando recuperas un texto de hace tiempo (y tiempo me refiero a diez o mas años) descubres que tu estilo de escritura era diferente. Eras más directo y con unas frases cortas lo tenias todo escrito, o utilizabas mas los giros literarios y las descripciones para llegar a un mismo final.

Puedes utilizar esos textos para escribir una versión actualizada, las famosas “revisiones”. Los textos de los juegos de rol no son libros, que una vez escritos puedes escribir continuaciones, pero escribir nuevas versiones puede resultar raro. En ocasiones, no es una mala idea, pues los juegos a los que jugabas en aquella época han evolucionado, al igual que tu, y el trabajo que realizas para actualizar el texto es menor que el que utilizaste para escribirlo por primera vez. Además, seguro que durante todos estos años han surgido nuevas experiencias, comentarios de usuarios que han utilizado el texto y que te cuentan como les fué, o ampliaciones que enriquecen el producto.

Y no olvides que sirve para saber lo que has escrito, y eso tambien te sirve para animarte a seguir escribiendo. El ego, en los escritores, es bueno cultivarlo de vez en cuando.



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