Me ha pasado varias veces. Me junto con alguien a quien le gusta escribir cosas, bien para juegos de rol, bien para otro tipo de lecturas, y estoy un rato hablando con él. Y al cabo del rato, o yo o él, acaba sacando “la libreta”.

“La libreta” es uno de esos objetos (junto con un boli, lapiz o pluma) que siempre acompaña a cualquiera que de alguna manera realice actividades relacionadas con la creatividad. Cada especialidad creativa genera unas libretas con sus propias características. La del escritor de juegos de rol tiene las suyas.

La libreta del escritor de rol suele contener un batiburrillo de elementos de distinto tipo. Suele tener pequeñas ideas que te asaltan mientras vas en el autobus, en el tren o en cualquier otro lugar en el que puedes pensar un poco o recibes alguna idea novedosa. Quizá son frases que has leido, o que has evocado. Una gargola en el edificio de Correos de tu ciudad puede plantearte toda una aventura. Una anecdota te sirve para plantearte una ampliación a la ambientación. Cosas que tan pronto puedes, apuntas en dicha libreta. Pues lo que más rabia da es no recordar, más tarde, esas ideas que te parecían tan increibles.

Esa libreta no sería diferente de la de los, por ejemplo, escritores de novelas, aunque hay pequeños detalles que acaban distanciandolas. Por ejemplo, el texto de correo electrónico en una lista te hace apuntarte una posible regla casera a la que echarle un vistazo. Alguna página está llena de numeros, que indican las posibilidades que estuviste mirando para repartir las características de tu próximo personaje, o de un pnj. Un esquema, realizado a mano alzada, muestra el gráfico de un edificio, un dungeon o un mapa de la proxima zona que van a visitar los personajes de los jugadores. Igual, hasta tienes el esquema de algún juego de mesa que estás planteandote hacer para tus amigos, o de las reglas resumidas de un nuevo juego que quieres escribir.

Al final, cuando te acostumbras a ella, tal y como sales de casa la coges, a la vez que las llaves, la chaqueta o la bolsa, y se acaba transformando en una especie de agenda, donde incluso transcribes las partidas, la información que manejas en ellas, o historiales de varias páginas.

Si quieres escribir sobre juegos de rol, es bueno que tengas una libreta especialmente pensado para ello. Y que la uses. Además de todo lo comentado anteriormente, tiene otros usos interesantes. Si estas haciendo lo de los diez minutos diarios, por ejemplo, te puede servir para tener todos los textos agrupados y poder realizar la revisión mensual. No los perderás y te permitirán recopilar las ideas que puedas desarrollar con más calma.



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